
Jueza impone tres meses de coerción por planificar un asesinato en el Distrito Nacional
Un golpe contundente a las estructuras del crimen organizado en el Distrito Nacional se materializó este mes tras dictarse tres meses de prisión preventiva contra el presunto cabecilla de una peligrosa red de sicariato, secuestro y tráfico de armas.
La medida fue impuesta tras demostrarse su vinculación directa como autor intelectual en el asesinato de un hombre en el sector Los Ríos, un hecho que encendió las alarmas sobre la operación de bandas de cobros compulsivos en la capital y que fue esclarecido gracias al rastreo tecnológico por GPS de un vehículo rentado.
La magistrada Ana Lee Florimón, jueza de la Oficina Judicial de Servicios de Atención Permanente del Distrito Nacional, acogió en su totalidad las pruebas presentadas por el Ministerio Público. En consecuencia, ordenó que el imputado cumpla la sanción en el Centro de Corrección y Rehabilitación (CCR-XI) San Pedro de Macorís, fijando la revisión obligatoria de la medida para el próximo 12 de octubre de 2026.
La trama del crimen y el rastreo tecnológico
De acuerdo con el expediente instrumentado por el fiscal Héctor Sánchez, adscrito al Departamento de Crímenes y Delitos contra la Persona (Homicidios), el encartado planificó minuciosamente la ejecución de Luis Alberto Méndez de la Cruz (Nano).
Para ejecutar el plan, se asoció con Luis Ángel Sánchez de los Santos (Boca) y un hombre identificado como Jean Carlos, quienes actualmente se encuentran prófugos de la justicia.
El trágico suceso ocurrió el 5 de marzo de 2026, alrededor de las 6:40 de la tarde. Los ejecutores llegaron a la vivienda de la víctima a bordo de un automóvil marca Daihatsu Mira.
Acto seguido, subieron al segundo nivel del inmueble y le propinaron múltiples disparos en el tórax. Aunque el agredido recibió asistencia médica en una clínica cercana, falleció poco después debido a la gravedad de las heridas.
La clave para desmantelar la operación fue la combinación de tecnología y peritaje policial. Investigadores de la Policía Nacional lograron identificar la ruta exacta de los asesinos mediante el sistema de posicionamiento global (GPS) del vehículo, el cual había sido rentado en una empresa de alquiler.
En el automóvil abandonado se recuperaron prendas de vestir y evidencias digitales sobre las comunicaciones sostenidas entre los miembros de la red criminal.
Un amplio historial delictivo en la mira judicial
El arresto del presunto cabecilla se ejecutó el pasado 2 de julio de 2026. Las autoridades no solo lo procesan por este asesinato, sino que lo perfilan como el líder de una red criminal con ramificaciones complejas.
Por este caso, la fiscalía otorgó una calificación jurídica basada en los artículos de la asociación de malhechores y el asesinato del Código Penal Dominicano, combinados con la Ley 631-16 para el Control y Regulación de Armas, Municiones y Materiales Relacionados.
Este dictamen representa un giro drástico para el imputado, quien arrastra antecedentes recientes en la misma barriada. Apenas en mayo de 2026, el procesado fue sometido por una tentativa de homicidio en el sector La Esperanza contra tres personas, identificadas como Carlos José Alcántara Jiménez (Chino), Víctor Manuel Ramírez Suero (Tulile o Glock) y un ciudadano apodado Marquito.
Por ese expediente previo, otro tribunal le había otorgado una garantía económica de 300 mil pesos e impedimento de salida, una libertad condicional que queda sin efecto con su ingreso formal a prisión.
