¿Por qué Asia sufre lluvias tan extremas este año?


Bangladesh y otros países asiáticos afrontan una temporada de lluvias especialmente intensa. Al tradicional monzón de verano se suman este año la influencia del fenómeno de El Niño y las variaciones del Dipolo del Océano Índico, una combinación que altera los patrones de precipitación y eleva el riesgo de inundaciones y otros eventos extremos. ¿Cómo interactúan estos fenómenos y por qué sus efectos son diferentes según la región? En esta emisión de Medio Ambiente analizamos las claves de esta compleja temporada climática.

En esta temporada del año, varios países asiáticos sufren las consecuencias del monzón de verano. Así se denomina a los vientos estacionales que cambian de dirección entre esta época y el invierno. Durante el monzón de verano, la masa continental se calienta mucho más rápido que el océano, lo que genera una baja presión que atrae los vientos húmedos desde el Índico y el Pacífico hacia el continente. Esto desencadena lluvias masivas. 

El fenómeno se repite año tras año y, en lo que va de 2026, Bangladesh ha sido golpeado con fuerza. Las fuertes lluvias e inundaciones repentinas dejan ya más de 50 muertos y superan el millón de personas afectadas, según los datos de la Media Luna Roja de Bangladesh al 20 de julio.

Como es habitual cada año, las precipitaciones han sido intensas en la franja costera del Golfo de Bengala donde está Cox’s Bazar, epicentro del campo de refugiados más grande del mundo. De hecho, de los fallecido al menos 15 son rohingya, quienes hacen parte del millón de personas que han huido de la persecución y la violencia en Myanmar

Sobre el Golfo de Bengala también se encuentra Chattogram, la segunda ciudad más grande del país. Allí, solo el 9 de julio, cayeron cerca de 300 milímetros de lluvia en un solo día, según las cifras del Departamento Meteorológico de Bangladesh recopiladas por la Media Luna Roja. Esa cantidad es equivalente a lo que suele registrarse en casi dos meses de invierno en las regiones más húmedas del norte de España.

Por su parte, el Centro de Predicción de Inundaciones de Bangladesh mantiene alertas en el norte y noroeste del país. Hasta ahora, el monzón de este año ha sumergido más de 54.000 hectáreas agrícolas y dejado a 268.000 hogares anegados o aislados.

Dipolo del Océano Índico y Fenómeno de El Niño: dos eventos climáticos similares, pero de distintos océanos

Aún así, este no es el monzón más devastador. Según la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, los torrenciales de 2024 afectaron a seis millones de personas en Bangladesh; seis veces más que ahora. 

Y eso que el monzón no actúa solo. Otro fenómeno clave es el Dipolo del Océano Índico. En su fase positiva se intensifican las lluvias en Asia meridional porque las aguas del oeste del Océano Índico se calientan más de lo habitual, inyectando una masa constante de humedad hacia el continente; mientras que en el sector oriental, cerca de Australia e Indonesia, el agua se enfría.

Esta es la explicación de cómo es un Dipolo del Océano Índico en su fase positiva.
Esta es la explicación de cómo es un Dipolo del Océano Índico en su fase positiva. © France 24

Su fase negativa funciona a la inversa: el agua es más cálida en el este y más fría en el oeste, inhibiendo las precipitaciones.

Actualmente, el Dipolo del Océano Índico está en fase neutra lo que significa que ni aporta ni resta humedad. Sin embargo, los modelos prevén una transición hacia la fase positiva durante la segunda mitad del año. Si esto ocurre, coincidirá con un evento oceánico en el Pacífico: el fenómeno de El Niño. 

Cuando ambos ocurren en paralelo, interactúan de forma compleja: mientras El Niño tiende a reducir las lluvias y aumentar las temperaturas en la región, un dipolo positivo actúa como contrapeso aportando humedad extra. Al menos para Bangladesh, ya que cada uno de los eventos climáticos trae diferentes consecuencias dependiendo de en qué región de Asia estén ubicados los países, como lo explica este reporte de diferentes agencias de Naciones Unidas. 

Aún así, en países del sudeste asiático como Malasia se preparan para que las olas de calor alcancen niveles récord entre marzo y mayo de 2027, como lo señaló el Departamento Meteorológico de Malasia. Para romper la temperatura histórica debe superar los 40,1ºC, que son hasta ahora los grados más altos registrados y que datan de 1997 y 1998. 

Pero, en Asia, los termómetros no suben dependiendo de un único evento climático. Sino que las lluvias o las sequías responden a un puzzle de distintos fenómenos y de cómo se comporten las temperaturas de los océanos Índico y Pacífico.

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