Iban hacia EE.UU., pero el mar los arrastró a una playa de Santiago.
Siete días de incertidumbre en mar abierto y con la mirada puesta en las costas de Estados Unidos. Esa era la travesía de 17 haitianos que terminaron tocando tierra la noche del lunes, no en su destino original, sino en la playa Siboney, en el sureste de Cuba. Las fuertes corrientes y el mal tiempo empujaron la embarcación hasta el litoral santiaguero.

El grupo, conformado por 14 hombres, una mujer, un niño y una niña, fue auxiliado tras sobrevivir una semana a merced de las olas. Aris Arias Batalla, jefe provincial de Operaciones y Socorro de la Cruz Roja, detalló que los mismos náufragos confirmaron a las autoridades cuál era su objetivo inicial antes de que las condiciones hidrometeorológicas sabotearan el viaje.
A pesar de la dureza de la travesía, el desenlace esquivó la tragedia. Justo en el punto de desembarco, equipos sanitarios, personal de la Cruz Roja y autoridades de inmigración se desplegaron para recibir a los viajeros.
Tras una primera inspección sobre la misma arena, los médicos confirmaron que ninguno de los ocupantes de la embarcación presentaba síntomas o signos que pusieran en peligro inminente su salud o su vida. Las autoridades de extranjería ya procesan el caso de estos migrantes que, buscando el sueño americano, terminaron varados en el oriente cubano.
