Las relaciones entre México y Perú habían quedado a nivel de encargados de negocios en 2022 y en noviembre pasado se rompieron completamente, luego de que el primer país otorgara asilo político a Betssy Chávez, procesada en la misma causa del expresidente Pedro Castillo por intento de golpe de Estado.
Ahora los vínculos han quedado definitivamente restaurados, luego de que la presidenta Keiko Fujimori otorgara el salvoconducto que permitió a Chávez emprender vuelo a México, una diligencia que dos mandatarios interinos antes de ella habían evitado abordar.
«Fue otorgado el salvoconducto para Betssy. Fue un avión de la Fuerza Aérea por ella. Está en unos minutos aterrizando en nuestro país», informó la presidenta Claudia Sheinbaum, quien calificó la decisión de su homóloga como una “acción de buena voluntad”.
«Esta fue una solicitud que nosotros hicimos y es (…) una acción de buena voluntad, digámoslo así, del Gobierno de la presidenta Fujimori hacia México», abundó Sheinbaum durante su habitual conferencia de prensa matutina, para luego agregar que con esto quedaban restablecidas las relaciones diplomáticas.
Los Ministerios de Relaciones Exteriores de los dos países emitieron sendos comunicados informando sobre la reanudación de los lazos, aunque Lima señaló de forma “enfática” que eso no significaba que Fujimori estuviera reconociendo la condición de perseguida política a Chávez.
«El Gobierno del Perú reitera, de manera enfática, que no existe persecución política y que en el país impera el Estado de derecho, la separación de poderes y el respeto a las garantías de la administración de justicia, incluyendo el debido proceso», indicó el comunicado, que agregó que la concesión del salvoconducto se hacía con base en la Convención de Caracas, que rige sobre el asilo diplomático.
De hecho, la cancillería peruana agregó que el Gobierno de Fujimori seguirá promoviendo la reforma de este tratado, para “evitar que se distorsione la aplicación de la institución del asilo” y que no descarta “solicitar la eventual extradición” de Chávez.
El ministro de exteriores de Perú, Carlos Espá, había mostrado días antes su optimismo sobre la posibilidad de un pronto restablecimiento de las relaciones diplomáticas con México.
Por su parte, su homólogo mexicano Roberto Velasco Álvarez confirmó en una publicación en X que “equipos de las dos cancillerías elaborarán una hoja de ruta para la reapertura de las embajadas” y confirmó que Chávez ya se encuentra en México.
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Una grieta abierta hace más de tres años
La primera gran diferencia entre Lima y Ciudad de México se produjo en diciembre de 2022, poco después de que Pedro Castillo anunciara la disolución del Congreso durante una alocución por sus primeros 500 días de Gobierno.
La decisión de Castillo fue inmediatamente rechazada por el Parlamento, que llevó adelante una moción de vacancia para destituirlo, tras lo cual fue detenido por la Policía Nacional.
El entonces presidente de México Andrés Manuel López Obrador calificó como una “infamia” las acusaciones de que Castillo había intentado perpetrar un golpe de Estado y señaló que el antiguo maestro rural y mandatario de izquierda era víctima de una persecución clasista.
López Obrador no solo se negó a reconocer como legítimo el Gobierno que lo sustituyó (el de Dina Boluarte, a la que señaló de ser “usurpadora”), sino que se rehusó a entregar a Perú la presidencia pro tempore de la Alianza del Pacífico, cuando la de México se venció.
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Desde entonces, las relaciones quedaron a nivel de encargados de negocios, pero se rompieron definitivamente en noviembre de 2025, durante el Gobierno de José Jerí, cuando Castillo y su primera ministra Betssy Chávez (un cargo que en la práctica es de jefe de gabinete en Perú) fueron sentenciados a 11 años y cinco meses de prisión, tras ser hallados culpables de conspiración para una rebelión.
Para entonces, ya Chávez se encontraba asilada en la embajada de México en Lima, a la espera de un salvoconducto que le permitiera salir del país.
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Historial diplomático reciente
Betssy Chávez, una abogada y exparlamentaria, se refugió en la legación luego de ser brevemente liberada de prisión, donde llevó a cabo una huelga de hambre de 12 días que le causó un cuadro de deshidratación.
Faltó a varias audiencias de su caso y fue declarada en paradero desconocido, hasta que se reveló que se encontraba alojada en la embajada.
Chávez, que fue detenida en junio de 2023, había sido beneficiada por una decisión del Tribunal Constitucional, que ordenó su excarcelación inmediata tras comprobar que había sido víctima de detención arbitraria, pues la Fiscalía no solicitó dentro del plazo legal correspondiente la ampliación de su prisión preventiva.
El entonces canciller peruano Hugo de Zela calificó la decisión mexicana de otorgar protección a Chávez como un “acto inamistoso”, señaló que “el actual y el anterior presidente de ese país han intervenido en los asuntos internos del Perú” y aseguró que esta actitud “ha llegado al punto de obligarnos a romper relaciones diplomáticas”.
En lugar de emitir el salvoconducto, Jerí advirtió de que «si tiene que ingresarse a la Embajada mexicana, se hará» para cumplir con un mandato del Tribunal Supremo, que dictó cinco meses de prisión preventiva contra ella y libró una orden de captura internacional.
La amenaza llegaba año y medio después de que otra embajada mexicana, la de Quito, fuera asaltada por fuerzas policiales y militares de Ecuador, para extraer al exvicepresidente Jorge Glas, quien permanecía refugiado allí, lo que ocasionó una ruptura diplomática que se mantiene hasta nuestros días.
Un tercer presidente interino después de Boluarte y Jerí, José María Balcázar, rechazó también emitir el salvoconducto.
Ahora, Sheinbaum solo se da por satisfecha parcialmente por el cambio de posición de Fujimori con respecto a Chávez, porque este mismo 7 de agosto advirtió que México mantiene su posición con respecto a Castillo, al que el país sigue considerando la víctima de una conspiración clasista.
«Nosotros, como siempre, como lo hemos hecho, vamos a seguir en la defensa del presidente Castillo por las razones que hemos expuesto. Ellos lo saben. El nuevo Gobierno de Perú lo sabe», afirmó Sheinbaum.
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Con EFE y medios locales
