
Arismendy Díaz plantea reutilizar su infraestructura para fortalecer el primer nivel de salud
El economista y experto en seguridad social Arismendy Díaz Santana propuso convertir las pequeñas clínicas privadas que enfrentan dificultades económicas en centros de atención primaria, como una alternativa para fortalecer el sistema de salud, preservar esas infraestructuras y ampliar la cobertura del primer nivel de atención.
La iniciativa surge en un contexto en el que numerosas clínicas, según especialistas del sector, atraviesan una situación financiera crítica.
De acuerdo con Arismendy Díaz, muchas de estas clínicas podrían adaptarse con una inversión reducida para operar bajo un modelo encabezado por médicos familiares.
Destacó que uno de sus principales activos es su ubicación, generalmente en áreas densamente pobladas, lo que facilitaría el acceso de la población a servicios preventivos y de atención básica.
Rodríguez Monegro advierte sobre la crisis de las clínicas
El planteamiento cobra relevancia tras las declaraciones del exdirector del Servicio Nacional de Salud (SNS), Nelson Rodríguez Monegro, quien afirmó que numerosas clínicas privadas de menor tamaño se encuentran al borde de la quiebra debido, entre otros factores, a la falta de actualización de las tarifas y al modelo de pagos vigente dentro del sistema.
Rodríguez Monegro sostuvo además que la Ley 87-01 no ha sido modificada para corregir desequilibrios existentes porque, según expresó, sectores con gran influencia han impedido introducir cambios que permitan una mayor equidad entre los actores del sistema. En ese escenario, aseguró que las pequeñas clínicas permanecen en condiciones de vulnerabilidad.
Una propuesta planteada desde hace casi tres décadas
Arismendy Díaz recordó que la idea de utilizar las pequeñas clínicas como centros de atención primaria no es nueva. Explicó que presentó esa propuesta en 1997 al entonces presidente de la Unión Médica del Norte, Sergio Guzmán, como parte de un estudio de factibilidad elaborado en esa época.
A su juicio, aprovechar la infraestructura existente permitiría evitar el cierre de numerosos establecimientos de salud y fortalecer el primer nivel de atención, considerado una pieza clave para mejorar la eficiencia del sistema sanitario.
El crecimiento del gasto y los desafíos tecnológicos
El especialista señaló que el gasto nacional en salud se aproxima a los 500,000 millones de pesos anuales, una cifra que, según indicó, ha intensificado la competencia entre las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) y los Prestadores de Servicios de Salud (PSS) por obtener una mayor participación dentro del mercado.
Agregó que el Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) requiere una moderna plataforma tecnológica para gestionar la atención de más de 10 millones de dominicanos y residentes, lo que implica inversiones constantes en equipos, infraestructura y personal especializado. Estas exigencias, explicó, representan una carga difícil de asumir para los establecimientos de menor tamaño.
Las economías de escala favorecen a los grandes centros
Arismendy Díaz argumentó que la transformación digital y los elevados costos operativos han incrementado las dificultades para pequeñas clínicas y farmacias, mientras que los grandes centros médicos logran reducir costos gracias a un mayor volumen de pacientes.
Como ejemplo, indicó que la adquisición y operación de equipos especializados, como un tomógrafo axial computarizado, resulta mucho más rentable para un centro que atiende miles de pacientes diariamente que para otro con una demanda significativamente menor. Esta diferencia, sostuvo, reduce la competitividad de los establecimientos pequeños y acelera su desplazamiento del mercado.
Reforma legal como condición para impulsar el cambio
Para Arismendy Díaz, la crisis que enfrentan muchas clínicas privadas también representa una oportunidad para reorganizar el sistema de salud. Consideró que su conversión en centros de atención primaria podría realizarse con una inversión relativamente baja y aprovechar su presencia en comunidades donde ya existe una demanda de servicios médicos.
El especialista concluyó que esta transformación dependerá de que una eventual reforma de la Ley 87-01 contemple recursos suficientes para financiar y fortalecer el primer nivel de atención, garantizando así la permanencia de estos centros y una mayor cobertura para la población.
