
Teherán acusa a EE. UU. e Israel de hacerse las víctimas tras lanzar ataques.
El repunte de las tensiones geopolíticas ha alcanzado un punto crítico tras el cruce de acusaciones de magnicidio y amenazas de represalias militares a gran escala. El Gobierno de Irán tildó oficialmente de «guerra psicológica» las recientes denuncias formuladas desde los Estados Unidos que apuntan a un presunto plan de Teherán para asesinar al mandatario norteamericano Donald Trump.
Este nuevo choque diplomático y mediático pulveriza la estabilidad que se buscaba con el acuerdo de alto el fuego de abril y el posterior memorando de entendimiento firmado en junio, encendiendo las alarmas de la comunidad internacional por el impacto que una escalada militar tendría en la seguridad global.
Acusaciones mutuas y retórica bélica
Desde la capital iraní, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, criticó con dureza a Washington y a su principal aliado en la región en una rueda de prensa reseñada por la agencia de noticias Tasnim.
El funcionario aseguró que existen sectores interesados en explotar cualquier escenario en su propio beneficio, acusando directamente a las potencias rivales de haber asesinado a líderes y ciudadanos de su país para ahora adoptar una postura de víctimas.
La respuesta iraní surge luego de que el inquilino de la Casa Blanca elevara el tono de la confrontación al asegurar en sus plataformas digitales que tiene un millar de misiles listos y preparados para atacar la República Islámica si se ejecuta cualquier atentado en su contra.
Previamente, durante la cumbre de la OTAN celebrada en Turquía, el mandatario estadounidense declaró públicamente que figura en las listas de objetivos de Teherán, calificando a las autoridades del país asiático de personas enfermas.
Inteligencia compartida y la sombra de un magnicidio
La tensión se ha visto alimentada por filtraciones en medios de comunicación estadounidenses que indican que el gobierno de Israel compartió informes confidenciales de inteligencia con sus homólogos norteamericanos.
Dichos documentos detallarían un supuesto plan específico diseñado por las fuerzas de seguridad de Irán para eliminar al líder estadounidense como una medida de represalia.
Este escenario de hostilidad ocurre en un contexto de profundo duelo y llamados a la venganza en el país persa tras la muerte del anterior líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, quien fue enterrado recientemente en la ciudad de Mashhad luego de multitudinarios actos funerarios.
Las próximas semanas serán determinantes para observar si los canales diplomáticos logran contener el avance de una crisis que amenaza con traducirse en un conflicto abierto de consecuencias impredecibles para la estabilidad internacional. Datos Europa Press.
