
El congresista aventaja por ocho puntos a su rival con un alto nivel de indecisos.
A solo una semana de celebrarse las primarias demócratas, el congresista Adriano Espaillat ha retomado el liderazgo en la intensa contienda por el Distrito 13 de Nueva York. Asi lo establece una encuesta reciente que revela que el funcionario domina la intención de voto de cara a la elección del próximo 23 de junio, consolidando un repunte estratégico que redefine las proyecciones electorales y agita el panorama político de la comunidad hispana y afroamericana en la Gran Manzana.
El estudio de opinión, ejecutado por la firma Mercury Public Affairs entre el 9 y el 11 de junio, otorga al actual legislador un 35% de la preferencia electoral. Esta cifra le sitúa ocho puntos por encima de su principal rival, Darializa Avila Chevalier, quien alcanza el 27%.
Sin embargo, el dato crucial de la investigación señala que un 38% de los votantes se declara indeciso, transformando la movilización de las bases en el factor que decidirá el resultado final.
Los nuevos datos, divulgados por el periódico New York Post, cambian drásticamente la narrativa impuesta por mediciones previas que sugerían un cambio de tendencia a favor de la oposición interna. Este balance técnico devuelve la confianza al equipo del congresista en un distrito clave que abarca vecindarios emblemáticos como Harlem, East Harlem, Washington Heights, Inwood y franjas del Bronx.
El análisis demográfico del sondeo detalla que el veterano político retiene una fuerte adhesión entre la población latina y afroamericana. Por su parte, la retadora concentra su fuerza en las facciones más progresistas y el electorado blanco de la demarcación. Ante este escenario, el respaldo público de figuras del peso de Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, refuerza la estructura oficialista.
Con el proceso de votación anticipada ya activo, las maquinarias políticas han volcado sus esfuerzos en el contacto directo y el peinado de calles para inclinar la balanza de los indecisos. La volatilidad reflejada en el informe proyecta un cierre de campaña reñido donde la lealtad histórica de los sectores tradicionales será puesta a prueba en las urnas.
