
Las autoridades confirman 86 heridos y más de 10,000 personas evacuadas.
Aumentó a 34 la cifra de muertos y a 86 el número de heridos tras el terremoto de magnitud 7.1 que sacudió la isla de Kyushu, en el suroeste de Japón, el pasado martes por la mañana. Las autoridades de la prefectura de Kumamoto, la zona más afectada, confirmaron los datos este jueves, mientras el Gobierno de la primera ministra, Sanae Takaichi, despliega un plan de ayuda proactiva para asistir a más de 10,000 evacuados que permanecen en refugios temporales.
Del total de personas lesionadas, el reporte médico indica que 22 presentan heridas leves, 39 tienen un diagnóstico de gravedad moderada y cinco se encuentran en estado crítico. Este nuevo balance oficial supera la estimación previa de la primera ministra, quien inicialmente había situado el número de fallecidos en 30 personas.
El impacto del sismo provocó colapsos estructurales graves. En la ciudad de Kashima, el derrumbe y posterior explosión del centro comercial Aeon causó varias muertes, aunque los equipos de emergencia lograron rescatar con vida a 12 personas atrapadas en los escombros.
Asimismo, en una fábrica de papel en Yatsushiro, el daño en las chimeneas de extracción provocó un incidente que cobró la vida de ocho personas, mientras que otra decena pudo ser rescatada.
Ante la magnitud del desastre, el Ejecutivo japonés adoptó una estrategia de «ayuda proactiva», enviando asistencia preventiva a las comunidades afectadas antes de que estas la soliciten.
Los cargamentos gubernamentales priorizan el suministro de alimentos, agua potable, papel higiénico y vehículos eléctricos. Takaichi también ratificó su compromiso para agilizar el proceso de entrega de indemnizaciones económicas a las víctimas y damnificados por la tragedia.
