El artista argentino Leandro Erlich presenta en el Grand Palais de París una gran retrospectiva dedicada a tres décadas de creación. Con instalaciones inmersivas, ilusiones ópticas y escenarios que desafían la percepción, su obra invita al público a cuestionar qué es real y qué es apariencia. En Carrusel de las Artes conversamos con Erlich sobre su proceso creativo, su interés por transformar lo cotidiano en una experiencia sorprendente y el papel del espectador en unas obras que solo cobran sentido cuando alguien decide habitarlas.
En esta exposición, Leandro Erlich despliega un universo inmersivo en el que nada es exactamente lo que parece. Sus instalaciones transforman espacios cotidianos en escenarios de juego visual donde el visitante deja de ser un observador pasivo para convertirse en protagonista de la experiencia.
“Mi trabajo no consiste en engañar al espectador, sino en invitarlo a cuestionar aquello que considera real”, señala el artista.
Reconocido internacionalmente por sus intervenciones arquitectónicas y sus juegos perceptivos, Erlich utiliza reflejos, perspectivas alteradas y efectos ópticos para difuminar los límites entre lo real y lo ficticio.
La muestra propone así una reflexión sobre la forma en que percibimos el mundo y sobre las construcciones mentales que condicionan nuestra experiencia de la realidad.
Más allá del impacto visual, la retrospectiva plantea una pregunta de fondo: ¿es la realidad una certeza o una construcción? En un contexto marcado por la sobreabundancia de imágenes y narrativas, el artista subraya la necesidad de mantener una mirada crítica sin renunciar a la imaginación. “Podemos alejarnos de la realidad hasta el punto de llegar a pensar que la realidad en sí también es una construcción”.
Inspiración y trayectoria
La exposición también recorre las raíces de su obra. Hijo de una familia de arquitectos, Erlich reconoce que su vínculo con la arquitectura desde la infancia fue determinante en su forma de entender el espacio y la percepción. Esa influencia se traduce en instalaciones donde lo cotidiano adquiere un nuevo sentido simbólico. “La arquitectura construye espacios que producen emociones”, explica.
El artista destaca además la importancia de lo cotidiano como motor creativo: desde lo social, lo político o lo ecológico, cada obra surge como respuesta a una inquietud concreta del presente.
En su trayectoria también figura la influencia del artista argentino Julio Le Parc, referente del arte óptico y cinético, a quien conoció en su juventud en Buenos Aires y con quien mantuvo posteriormente una relación de admiración y cercanía. Erlich ha destacado su papel clave en la proyección internacional del arte latinoamericano.
Entre arquitectura, ficción y experiencia sensorial, la obra de Leandro Erlich estará abierta al público hasta el 6 de septiembre del 2026 en el Grand Palais de París.
