¿Cambiará el equilibrio de poderes en Estados Unidos el próximo 3 de noviembre? Ese es el principal interrogante de las elecciones midterms de 2026, en un momento en que Donald Trump registra sus niveles más bajos de popularidad: solo el 32 % de los estadounidenses aprueba su gestión, según una encuesta de Reuters/Ipsos realizada entre el 30 de septiembre y el 5 de octubre.
¿Por qué se llaman elecciones midterms?
Al igual que las elecciones presidenciales, las elecciones midterms estadounidenses se celebran cada cuatro años. Ambos comicios se alternan, de modo que las midterms tienen lugar dos años después de las presidenciales.
Como ocurre con las principales elecciones en Estados Unidos, se celebran el martes siguiente al primer lunes de noviembre.
¿Quién vota en las midterms?
Todo el electorado estadounidense está llamado a las urnas: las personas mayores de 18 años que cumplen los requisitos para votar y están inscritas en los registros electorales. En total, son cerca de 250 millones de personas.
En las últimas elecciones de medio mandato, la participación alcanzó el 46,16 %.
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¿Qué cargos se eligen?
Las elecciones de medio mandato son, ante todo, unos comicios legislativos federales que determinan la composición del Congreso de Estados Unidos, integrado por dos cámaras: la Cámara de Representantes (House of Representatives) y el Senado. También se eligen representantes a escala estatal y local.
Los miembros de la Cámara de Representantes
Los representantes de la cámara baja del Congreso estadounidense tienen uno de los mandatos más cortos de la política del país: los 435 miembros son elegidos por dos años. Por eso, sus escaños se renuevan tanto en las elecciones presidenciales como en las midterms.
El número de representantes de cada estado es proporcional a su población. California, el estado más poblado del país, con unos 40 millones de habitantes, dispone de 52 escaños. En el otro extremo, Wyoming, Alaska, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Delaware y Vermont, todos con menos de 800.000 habitantes, cuentan con un solo representante cada uno.
También se eligen seis delegados sin derecho a voto procedentes de territorios estadounidenses: el Distrito de Columbia, Puerto Rico, Samoa Americana, Guam, las Islas Marianas del Norte y las Islas Vírgenes de Estados Unidos.
Un tercio del Senado
En el Senado, la cámara alta, todos los estados tienen el mismo peso, independientemente de su población. Cada uno elige a dos senadores, que cumplen mandatos de seis años. Por ese motivo, el Senado se renueva por tercios.
Actualmente, la cámara está integrada por 53 republicanos, 45 demócratas y dos independientes que votan junto a los demócratas.
El próximo 3 de noviembre estarán en juego 35 escaños. Para los demócratas, el cálculo es sencillo: necesitan conquistar cuatro puestos para obtener la mayoría. Si ambos partidos quedan empatados, el vicepresidente republicano, JD Vance, tiene la facultad de desempatar.
Gobernadores y cargos locales
Además de los comicios federales, los estadounidenses votan a escala estatal y local. Este año se elegirán 36 gobernadores y, dependiendo del estado, también legisladores locales, alcaldes, alguaciles, jueces, miembros de consejos escolares e incluso responsables de comisiones ferroviarias.
En Estados Unidos, las elecciones abarcan una amplia variedad de cargos públicos.
¿Por qué son importantes las midterms?
Las elecciones de medio mandato ponen en práctica el principio de equilibrio de poderes, conocido en inglés como checks and balances, uno de los pilares del sistema institucional estadounidense.
El presidente no gobierna sin contrapesos: el Congreso puede bloquear, modificar o supervisar algunas de sus decisiones políticas. Las midterms forman parte de ese mecanismo de equilibrio entre el poder ejecutivo y el legislativo, basado en la separación de poderes.
Actualmente, los demócratas son minoría en ambas cámaras, lo que deja a los republicanos con el control del Congreso.
El Senado tiene la facultad de interrogar a miembros de la Administración e investigar la gestión de las agencias federales. También le corresponde confirmar o rechazar los nombramientos del gabinete presidencial.
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¿Cuáles son los principales temas de la campaña?
El coste de la vida se ha convertido en el principal tema de campaña tanto para los candidatos demócratas como para los republicanos. Donald Trump, que había criticado con dureza la inflación durante el mandato de Joe Biden, no consiguió frenar el aumento de los precios de la vivienda, los alimentos y la energía.
Además, la guerra comercial que lanzó mediante aranceles contra numerosos países, incluidos aliados de Estados Unidos, agravó la situación. A ello se sumó la guerra contra Irán, que provocó una fuerte subida de los precios de los hidrocarburos.
Tradicionalmente, las elecciones de medio mandato funcionan como un referéndum sobre el presidente en ejercicio. Este año, Trump no es una excepción: su popularidad está en mínimos y crecen las demandas de mayores controles y contrapesos sobre su presidencia.
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El propio mandatario pidió a los votantes que acudieran a las urnas como si su nombre figurara en la papeleta. La estrategia entraña riesgos en una campaña en la que la ética gubernamental también figura entre las principales preocupaciones del electorado.
La inteligencia artificial (IA) se ha incorporado por primera vez como uno de los grandes asuntos de campaña. Cerca de la mitad de los estadounidenses encuestados por el Pew Research Center afirma estar muy preocupado por el impacto de la IA en la economía, en particular por sus posibles efectos sobre el desempleo y el precio de la electricidad.
Otros asuntos han perdido protagonismo en el debate nacional, como el derecho al aborto y la lucha contra el cambio climático, aunque todavía pueden tener una gran importancia en determinadas elecciones estatales y locales.
¿Qué anticipan las encuestas?
Al comienzo de la campaña, los demócratas esperaban recuperar el control de la Cámara de Representantes, aunque se mostraban más cautelosos respecto al Senado. Sin embargo, desde mediados de septiembre, varias proyecciones comenzaron a apuntar a una posible ola azul, en referencia al color del Partido Demócrata.
El 13 de octubre, Decision Desk HQ (DDHQ), una plataforma de análisis electoral vinculada al medio político The Hill que recopila encuestas de distintos medios, estimaba que los demócratas tenían un 77 % de probabilidades de recuperar la Cámara de Representantes y un 56 % de hacerse con el control del Senado. Según sus cálculos, también tenían un 54 % de posibilidades de conquistar ambas cámaras.
Las proyecciones de FiftyPlusOne eran todavía más favorables para los demócratas en esa misma fecha: les atribuían un 72 % de probabilidades de recuperar la mayoría en el Senado y un 99 % de controlar la Cámara de Representantes.
La plataforma de predicción Polymarket también reflejaba expectativas favorables a una victoria demócrata en ambas cámaras.
