
Luego de un periodo de buenas relaciones e intentos por temperar los roces, Donald Trump y Luiz Inácio Lula Da Silva están cerca de volver a subir al cuadrilátero, esta vez con las elecciones brasileñas como telón de fondo. Tras la condena del exlegislador Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, el presidente estadounidense se pronunció y calificó al país como «complicado políticamente», por lo que el mandatario brasileño pidió a su homólogo que se mantuviera al margen.
