SANTO DOMINGO, RD/ DIARIO DE SALUD. – Un equipo internacional de investigadores identificó cinco perfiles de actividad cerebral en personas con trastorno depresivo mayor, un hallazgo que podría contribuir al desarrollo de tratamientos más personalizados.
El estudio, publicado el 31 de agosto de 2026 en la revista científica Nature Mental Health, fue encabezado por Wenya Liu, de la Universidad de Helsinki, junto con especialistas de otras instituciones europeas.
Los científicos encontraron diferencias en la comunicación entre regiones cerebrales que se relacionan con distintas manifestaciones de la depresión, lo que refuerza la idea de que esta enfermedad no presenta las mismas características biológicas en todos los pacientes.
La investigación incluyó a 263 personas diagnosticadas con trastorno depresivo mayor y 75 participantes sin la enfermedad, utilizados como grupo de comparación.
Los especialistas emplearon magnetoencefalografía, una técnica que registra los campos magnéticos producidos por la actividad neuronal, junto con imágenes de resonancia magnética y cuestionarios sobre síntomas psicológicos.
Mediante el análisis de las oscilaciones cerebrales, que son patrones rítmicos de actividad de las neuronas, examinaron cómo se comunican diferentes redes del cerebro. Posteriormente, utilizaron métodos estadísticos para relacionar esas mediciones con las características clínicas de los participantes.
Los resultados permitieron distinguir cinco grupos de pacientes con patrones diferentes de conectividad funcional, es decir, de coordinación de la actividad entre distintas regiones cerebrales. Cada perfil presentó características particulares en la distribución espacial y las frecuencias de las oscilaciones neuronales, además de diferencias en los síntomas registrados.
Según los autores, estas variaciones pueden ayudar a comprender por qué personas con un mismo diagnóstico experimentan manifestaciones distintas y por qué resulta difícil anticipar la respuesta individual a los tratamientos disponibles.
El trabajo también muestra que las mediciones de la actividad cerebral pueden aportar información que no se obtiene únicamente mediante la evaluación de los síntomas.
Los investigadores consideran que la magnetoencefalografía ofrece una ventaja para estudiar la depresión porque permite observar cambios de la actividad neuronal con una precisión temporal de milisegundos.
A diferencia de otras técnicas de neuroimagen que registran indirectamente la actividad cerebral mediante variaciones en la oxigenación de la sangre, este procedimiento permite examinar directamente señales relacionadas con el funcionamiento de las neuronas.
El equipo analizó tanto la sincronización de las oscilaciones como los cambios coordinados en su amplitud, dos formas complementarias de estudiar la comunicación cerebral. Esta combinación permitió identificar patrones asociados con las diferencias clínicas observadas entre los pacientes.
Pese a los resultados, los autores advierten que los cinco perfiles identificados todavía no pueden utilizarse como herramientas diagnósticas de rutina ni permiten determinar qué tratamiento funcionará mejor en cada persona.
El estudio fue observacional y se realizó con mediciones obtenidas en un momento determinado, por lo que sus conclusiones requieren validación en grupos independientes de pacientes.
Los científicos plantean que, en el futuro, estas características cerebrales podrían ayudar a seleccionar intervenciones en contextos especializados, especialmente cuando la evaluación clínica convencional resulte insuficiente.
Por ahora, el principal aporte de la investigación es ofrecer una nueva manera de estudiar las diferencias biológicas que existen dentro del trastorno depresivo mayor.
Fuente científica original
Estudio: Magnetoencephalography oscillation-based functional connectivity identifies clinically relevant depression phenotypes.
Autores: Wenya Liu, Maria Vesterinen, Alexandra Andersson y colaboradores.
Revista: Nature Mental Health.
Fecha de publicación: 31 de agosto de 2026.
DOI: 10.1038/s44220-026-00723-4.
Consultar el estudio original en Nature Mental Health
Precisión científica: Los investigadores identificaron cinco perfiles mediante análisis estadísticos de la conectividad cerebral, no cinco enfermedades diferentes. El estudio tampoco demostró que esos perfiles permitan elegir actualmente un antidepresivo específico ni que puedan utilizarse para diagnosticar la depresión de manera independiente. Los autores consideran necesaria su validación antes de cualquier aplicación clínica.
