Cambio climático reduce horas de sueño en América Latina, revela estudio


Ciudades tropicales y costeras registran las mayores pérdidas por calor nocturno aumentando riesgos para la salud

El cambio climático está provocando una pérdida creciente de horas de sueño entre los habitantes de América Latina, especialmente en ciudades tropicales y costeras donde las noches son cada vez más cálidas, según un estudio divulgado por Climate Central.

La investigación, recogida por la agencia IPS, concluye que el fenómeno ya afecta la salud y el desempeño diario de millones de personas, con un impacto mayor sobre adultos mayores, mujeres, niños y poblaciones de bajos ingresos.

La investigación, presentada este miércoles 15 por Climate Central, analizó información de 1,338 grandes ciudades del mundo y determinó que la pérdida de sueño asociada a las altas temperaturas se ha duplicado, al menos, desde comienzos de la década de 1970.

En los últimos cinco años, una persona perdió en promedio casi 56 horas de sueño al año debido al calor nocturno, y más del 10 % de esa reducción se atribuye directamente al cambio climático derivado, principalmente, de la quema de combustibles fósiles y la deforestación.

Ciudades latinoamericanas entre las más afectadas

El informe identifica a Barranquilla y Acapulco como dos de las ciudades más afectadas de la región. En ambas, una persona perdió alrededor de 93 horas de sueño al año entre 2020 y 2025 por las elevadas temperaturas nocturnas, de las cuales seis horas están directamente relacionadas con el cambio climático.

También figuran Cartagena, con 91 horas de sueño perdidas al año, Cancún, con la misma cantidad, y Belém, en Brasil, con 84 horas. En todos estos casos, entre cinco y seis horas de la pérdida anual fueron atribuidas al calentamiento global.

Otras ciudades también muestran impactos importantes. En Caracas, el estudio calcula una pérdida de 67 horas de sueño al año, mientras que Cali registra 61 horas y Brasilia unas 52 horas. Incluso Buenos Aires, pese a su clima más templado, presenta una pérdida promedio de 44 horas anuales, de las cuales cuatro están vinculadas al cambio climático.

El calor nocturno dificulta el descanso

Según la investigación, las altas temperaturas durante la noche impiden que el organismo reduzca adecuadamente su temperatura corporal, un proceso indispensable para alcanzar un sueño reparador.

La vicepresidenta de Ciencia de Climate CentralKristina Dahl, señaló que el estudio permite cuantificar una consecuencia poco visible, pero cada vez más importante, del calentamiento global sobre la vida cotidiana de las personas.

Consecuencias para la salud y grupos vulnerables

La evidencia científica recopilada por el estudio indica que dormir menos o tener un descanso de baja calidad incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, trastornos de salud mental, accidentes y deterioro del rendimiento cognitivo.

La investigación advierte que los efectos no son iguales para toda la población. Los adultos mayores, las mujeres, los niños pequeños, las embarazadas y las personas con menores recursos económicos enfrentan un mayor riesgo, debido tanto a su vulnerabilidad fisiológica como al acceso limitado a sistemas de refrigeración.

La médica canadiense Courtney Howard, de la Alianza Global para el Clima y la Salud, destacó que los adultos necesitan entre siete y nueve horas de sueño por noche para mantener una salud óptima y advirtió que la privación crónica del descanso aumenta el riesgo de obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares e incluso de muerte.

El estudio concluye que el aumento de las temperaturas nocturnas seguirá representando un desafío para la salud pública, especialmente en las ciudades donde el efecto de isla de calor urbana y las desigualdades en el acceso al aire acondicionado agravan las consecuencias del cambio climático sobre la calidad del sueño.

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