
La violencia criminal en Kenscoff incluyó 22 ejecuciones dentro de una iglesia
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, condenó este martes el ataque perpetrado por bandas criminales en Kenscoff, localidad situada en las afueras de Puerto Príncipe, Haití, que dejó 47 muertos, incluidos 22 personas que fueron ejecutadas dentro de una iglesia donde se habían refugiado.
El pronunciamiento de Guterres se produjo ante el deterioro de las condiciones de seguridad en el país caribeño y la persistencia de los ataques de grupos armados contra comunidades civiles.
ONU exige reforzar la seguridad
A través de su portavoz, Stéphane Dujarric, el secretario general de la ONU advirtió que los ataques constantes de las pandillas y la pérdida de vidas evidencian las alarmantes condiciones de seguridad que enfrenta Haití.
Guterres consideró urgente intensificar los esfuerzos de las autoridades haitianas y de la comunidad internacional para enfrentar a las bandas criminales. También pidió que los responsables de los ataques sean llevados ante la justicia, incluso mediante tribunales especializados que cuentan con apoyo internacional para investigar crímenes masivos contra la población.
Los atacantes, presuntamente integrantes del grupo criminal Viv Ansanm, intentaron tomar el control del centro de Kenscoff. Durante la incursión incendiaron varias viviendas y secuestraron a civiles.
El alcalde de la localidad, Jean Masillon, calificó los hechos como una “masacre”.
OEA alerta sobre el costo de la violencia
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, también condenó “con la mayor firmeza” el ataque y expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y su solidaridad con las comunidades afectadas.
Ramdin afirmó que el impacto de la violencia sobre la población haitiana es devastador, no solo por las pérdidas materiales, sino también por sus consecuencias psicológicas y sociales.
El funcionario llamó a los Estados miembros y socios internacionales a acelerar el cumplimiento de sus compromisos con la fuerza destinada a combatir a las pandillas y reclamó pasar de las promesas a acciones concretas y resultados.
La magnitud de la crisis queda reflejada en los datos de la Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití (BINUH). Entre enero y marzo de 2026, la violencia dejó al menos 1,642 muertos y 745 heridos.
En ese mismo período, entre el 29 y el 31 de marzo, ataques registrados en 16 localidades de la Baja Artibonite provocaron 83 muertes en apenas 72 horas, según la BINUH.
