Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en Washington en una visita de Estado que puso nuevamente frente a frente a las dos principales potencias económicas del mundo. Ambos gobiernos alcanzaron acuerdos comerciales y acordaron abrir un diálogo sobre inteligencia artificial, pero las diferencias sobre comercio, Taiwán y la competencia estratégica siguen abiertas. En Así en Asia también viajamos a Japón, donde el número de centenarios superó por primera vez los 100.000, y a India, donde los tradicionales cines de una sola pantalla pierden terreno ante el cambio en los hábitos de consumo y el auge del streaming.
Donald Trump y Xi Jinping esbozan sus líneas rojas acerca de la inteligencia artificial, Taiwán y los aranceles.
Luego de la visita de Estado del presidente de la República Popular China a Washington durante tres días (23,24 y 25 de septiembre), lentamente se han dado a conocer los acuerdos entre ambas potencias mundiales.
Uno de los platos fuertes del encuentro fueron los aranceles mutuos, que siguen vigentes entre ambos países.
Washington y Beijing, que al inicio de la Administración Trump tuvieron una escalada mutua de tarifas, iniciada por el mandatario republicano, acordaron disminuir los impuestos a determinados bienes y servicios de su contraparte.
«Los dos países alcanzaron un consenso sobre las recomendaciones para un trato arancelario más favorable para 30.000 millones de dólares en mercancías no sensibles en cada dirección», dijo la Casa Blanca.
Además, según informó el Ministerio de Asuntos Exteriores de China, las dos potencias también acordaron establecer un consejo comercial y prorrogar los resultados de las conversaciones anteriores celebradas en Kuala Lumpur.
Esto sumado a ampliar por dos meses la denominada tregua comercial, en aras de seguir negociando en encuentros futuros.
“Lo comercial ha tenido un impacto a nivel global en términos de comercio internacional, acá lo que hizo Xi fue un regalo, pues se extenderá la tregua hasta después de las elecciones en EE. UU., y después se renegociará”, explica el analista internacional y director del Observatorio sino-argentino, Patricio Giusto.
Otro punto central de las discusiones fue el desarrollo de la industria de la inteligencia artificial, en ambos países, que hoy por hoy son las dos potencias en este tipo de tecnología.
Es así como las dos partes comunicaron que están de acuerdo en entablar diálogos a profundidad sobre los riesgos y beneficios de la IA.
La Casa Blanca que ahora se refiere a este concepto como “superinteligencia”, aseguró que las conversaciones fueron altamente fructíferas.
“Una reunión muy productiva con el presidente Xi, tanto para EE. UU. como para China. Van a suceder cosas extraordinarias. Al igual que casi todo el mundo, parecía que le gustaba referirse a lo que se denomina, de forma errónea e inexacta, “inteligencia artificial”, con un nombre mucho más preciso e importante», declaró Trump después de conversar con Xi.
Los diálogos sobre este tema se dieron en un tenso contexto, en donde las cabezas de las grandes compañías de IA estadounidenses acordaron ralentizar la velocidad de desarrollo, a causa de los crecientes temores de que los agentes artificiales puedan salirse de control.
Con respecto al tema el jefe de Anthropic, Dario Amodei, señaló que las compañias chinas de esta tecnología también deben colaborar con la mejora de los sistemas de seguridad, aunque dejó en claro que de ninguna manera su país puede perder la carrera de la IA frente a “un país comunista”.
Otros aspectos secundarios tocados en el encuentro en Washington entre Trump y Xi fueron la guerra entre la potencia norteamericana e Irán y la postura estadounidense acerca de Taiwán.
“El tema de Irán está fuera del alcance de China como mediador y está fuera del alcance de EE. UU. en este momento. Esto de cara también a las votaciones de medio término”, argumenta Patricio Giusto.
Japón: los centenarios en aumento
En esta nación isleña, en donde el respeto por los ancianos es parte fundamental de su cultura, cumplir 100 años ya no es algo excepcional.
Por primera vez, se ha superado la cifra de las 107.000 personas que tienen en su edad tres cifras. Una cifra alimentada por la longevidad del género femenino en este territorio, el 88% de las personas de más de 100 años son mujeres, según los servicios estadísticos de Tokio.
Actualmente, la esperanza de vida en la nación nipona es de 87 años para las mujeres y 81 para los hombres, una de las más altas en todo el mundo.
“Realmente no pienso en mi edad ni en cómo vivir mucho tiempo. Simplemente he repetido las mismas rutinas todos los días”, explica Tomoko Horino, una longeva consultora de belleza.
Sin embargo, el envejecimiento de la población no ha sido acompañado por una tasa natalidad a la par. Con una tasa de 1,14 hijos por mujer, la población se está ad portas de empezar a reducirse.
Y a esto hay que sumarle la gran presión sobre las finanzas y el sistema de pensiones, que conlleva tener cada vez más adultos mayores con dificultades para permanecer en el mercado laboral.
Los cines tradicionales de India luchan por no desaparecer
Durante el siglo XX, India desarrolló una gran industria cinematográfica acompañada por la construcción de miles de salas de cine a lo largo y ancho del país, que colaboraron a crear un enorme público nacional para las producciones de ‘Bollywood’.
Sin embargo, con el paso de los años y el auge de las plataformas de streaming y los cines multiplex de cadena, estos teatros tienen serias dificultades financieras, para adaptarse a los nuevos públicos y sus tendencias.
“La tradición reside en las salas con solo una pantalla. Solo en esas salas se puede llevar el cine a un estado superior”, afirma un espectador en Bombay.
Hoy en día, solamente 2000 salas tradicionales sobreviven de los 14.000 teatros de este tipo que llegaron a existir en los años 80.
Pero a pesar de las dificultades, los dueños de los teatros se niegan a tirar la toalla.
“Con todo este crecimiento a nuestro alrededor, la competencia se ha intensificado en casi todas partes. Pero bueno, aún hay gente realmente apasionada que ha intentado, y sigue intentando, preservar estos formatos de pantalla grande, estas salas de cine de una sola pantalla donde la gente acude a ver películas y a celebrar el cine”, declaró Veerain Reddy, propietario de Mukunda Cinemas, ubicado en Bombay.
Una situación que contrasta con la pujante industria cinematográfica de India, que actualmente produce al año más de 2500 cintas propias, la gran mayoría elaboradas y consumidas mayoritariamente por el público nacional.
