
El 56% de los economistas prevé una estabilización o mejora global durante el próximo año pero persiste la incertidumbre geopolítica
Más de la mitad de los economistas jefes consultados por el Foro Económico Mundial (FEM) anticipa que la economía mundial se estabilizará o mejorará durante los próximos 12 meses, un cambio significativo frente al panorama de mayo, cuando el 89% preveía un debilitamiento del crecimiento global. Sin embargo, la incertidumbre geopolítica, las posibles correcciones de los precios de los activos y las presiones sobre el costo de vida mantienen elevadas las alertas.
El dato corresponde a la última edición del Informe de Perspectivas de los Economistas Jefes del Foro Económico Mundial, elaborado entre el 4 y el 20 de agosto de 2026. El estudio señala que el 56% de los especialistas espera buenas perspectivas para la economía mundial.
Pese a la mejora de las expectativas, el 96% considera que los conflictos geopolíticos representan una fuente probable de incertidumbre durante el próximo año. Además, el 58% prevé correcciones en los precios de los activos, mientras que apenas una cuarta parte de los encuestados considera que la economía mundial será más resiliente.
Incertidumbre limita las perspectivas
El director de Crecimiento y Transformación Económicos del FEM, Attilio Di Battista, señaló que los economistas principales esperan una estabilización de la economía mundial, aunque persisten riesgos vinculados con la volatilidad geopolítica, las posibles correcciones de los activos, el mayor escrutinio sobre las inversiones en inteligencia artificial y las presiones sobre el costo de vida.
El informe también advierte sobre una reducción del respaldo fiscal de los gobiernos, que fue considerado por el 69% de los encuestados como el principal instrumento de resiliencia económica desde 2020, después de la crisis del Covid-19.
Para los próximos 12 meses, sin embargo, solo el 28% considera que el apoyo fiscal mantendrá esa función. Di Battista sostuvo que la capacidad presupuestaria de los gobiernos podría estar más restringida y que la prioridad será fortalecer las bases de la resiliencia económica antes de un eventual nuevo shock.
IA, centros de datos y fragmentación
La inteligencia artificial aparece como uno de los principales motores de transformación. El 97% de los economistas prevé una mayor adopción de esta tecnología durante el próximo año y el 69% considera que impulsará un fuerte aumento de la productividad.
Asimismo, el 78% estima que las inversiones en centros de datos contribuirán de manera notable al crecimiento mundial. No obstante, el 79% anticipa un fuerte rechazo de las comunidades locales ante la expansión de estas infraestructuras. El 61% no espera una creación significativa de empleos a escala global y el 78% advierte de una mayor presión sobre el suministro eléctrico, mientras que el 58% señala riesgos para el abastecimiento de agua.
En la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China, casi siete de cada diez economistas consideran que los modelos desarrollados por el país asiático igualarán durante los próximos 12 meses a los creados en la primera economía mundial.
El estudio también proyecta una mayor fragmentación geoeconómica: el 77% espera un incremento de esta tendencia, mientras el 55% anticipa aumentos de aranceles en Estados Unidos y el 43% en Europa.
India, el Sudeste Asiático, Asia Central y Estados Unidos presentan las perspectivas geográficas más favorables. En contraste, Europa registra el pronóstico más débil, con un 61% de los economistas anticipando un crecimiento débil o muy débil.
Respecto al costo de vida, los alimentos aparecen como los bienes con mayor expectativa de encarecimiento, con un 88% de las respuestas, seguidos de la electricidad, con 83%, y el transporte, con 77%. Entre las medidas gubernamentales previstas para aliviar estas presiones figura la reducción de impuestos sobre bienes básicos, mencionada por el 60% de los especialistas. Con datos de Europa Press.
