Un día después de la emboscada contra las fuerzas de seguridad estatales en el norte de Mali, la tragedia empieza a cobrar dimensión: más de 50 soldados perdieron la vida después de que el convoy en el que viajaban fuera atacado por combatientes del grupo separatista tuareg FLA y del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), según declaró a AFP un funcionario cercano a la junta militar gobernante, quien pidió mantener el anonimato. Además, hay «al menos 24 prisioneros», agregó la misma fuente.
El convoy fue emboscado en el desierto del Sahara mientras se dirigía a Gao, procedente de la ciudad de Anefis, que fue tomada brevemente a inicios de julio por los separatistas y los yihadistas afiliados a Al Qaeda.
Desde entonces, la lucha por el control de la localidad norteña derivó en cruentos enfrentamientos entre las fuerzas del Estado y los rebeldes.
Tanto el FLA como JNIM reivindicaron el ataque en comunicados por separado, en los que se atribuyeron «grandes pérdidas humanas» y «graves daños materiales» en el ejército maliense.
«Muchos soldados murieron y otros fueron capturados con vida. Vehículos del ejército, incluidos vehículos blindados, fueron destruidos y otros fueron incautados en buen estado», declaró el portavoz de la FLA, Mohamed Elmaouloud Ramadane.
Los grupos armados indicaron que el convoy estaba integrado tanto por el ejército maliense como por paramilitares rusos, agrupados en el denominado Cuerpo Africano, cuyas fuerzas han estado apoyando a las tropas oficiales sobre el terreno.
No obstante, un líder comunitario de la región de Gao aseguró a AFP que «ningún ruso resultó muerto», ya que «los fallecidos pertenecen al ejército y a las milicias respaldadas por el Estado».
Ejecuciones y represalias
Los rebeldes compartieron videos que muestran decenas de cadáveres esparcidos por el desierto y soldados malienses alineados, aparentemente rindiéndose, rodeados por los milicianos y vehículos militares.
En uno de los videos, cuya autenticidad no ha sido verificada, se ve a los rebeldes abrir fuego contra algunos militares tendidos en el suelo. También se observa a los soldados siendo transportados en vehículos pertenecientes a los grupos armados.
Algunos uniformados «simplemente fueron ejecutados», confirmó una fuente del ejército maliense a AFP. «Estamos tratando de averiguar qué pudo haber hecho que nuestros hombres fueran tan vulnerables», agregó.
El Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Malienses (FAMA) emitió un comunicado para confirmar los hechos e informar de «ataques de precisión» por «medios aéreos» en represalia contra los separatistas tuareg y los yihadistas.
«Tres posiciones terroristas fueron atacadas con éxito y varios terroristas fueron neutralizados», indicó el órgano castrense, que aseguró haber destruido algunos vehículos en la localidad de Tabrichat.
Además, reportó otros dos bombardeos en Ersane, a unos 20 kilómetros de Tabrichat, donde fueron abatidos cerca de 20 presuntos terroristas y fueron destruidas dos camionetas.
«Estas operaciones permitieron que el convoy escapara de las emboscadas y continuara su ruta», se lee en el comunicado del ejército, que no ofrece ninguna estimación oficial de fallecidos.
En el norte de Mali, grupos separatistas liderados por los tuareg llevan años en lucha por crear un estado independiente llamado Azawad. En 2024, se fusionaron para formar el Frente de Liberación de Azawad (FLA).
El FLA y el JNIM han estrechado su colaboración para golpear a las fuerzas malienses, incluido el mayor ataque coordinado en más de una década en la nación de África occidental, que tuvo lugar en abril. Esta alianza supone un gran riesgo para la estabilidad de Mali y su órgano de gobierno.
La junta militar, que gobierna Mali desde los golpes de Estado consecutivos de 2020 y 2021, ha tenido dificultades para restablecer la seguridad en las regiones tomadas por los yihadistas y separatistas.
Con información de AFP, EFE y AP
