La principal autoridad internacional que monitorea las crisis alimentarias alertó que la mejora registrada en Gaza durante los últimos meses podría revertirse rápidamente si disminuye la asistencia humanitaria.
En su más reciente evaluación, la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC) proyectó que más de 1,4 millones de personas, equivalentes al 67 % de la población gazatí, podría encontrarse en situación de hambre aguda para finales de este año. La cifra supera los cerca de 1,2 millones de personas que entre mediados de abril y finales de junio ya padecían inseguridad alimentaria en niveles de crisis o superiores.
El informe concluye que la reducción de los combates y el incremento de la ayuda tras el alto el fuego entre Israel y Hamás permitieron aliviar la emergencia nutricional, especialmente entre los niños, pero advierte que esos avances siguen dependiendo de que la asistencia humanitaria se mantenga de forma constante.
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La ayuda redujo la desnutrición, pero no resolvió la crisis
El IPC señala que el aumento de los suministros de alimentos y la expansión de los programas de nutrición lograron disminuir de manera significativa los casos de desnutrición aguda, una de las principales señales utilizadas para determinar una situación de hambruna.
Sin embargo, la organización advierte que la mayoría de las familias continúa sin disponer de alimentos suficientes para cubrir sus necesidades básicas y que muchos hogares sobreviven recurriendo a estrategias extremas, como la mendicidad o la búsqueda de comida entre los desechos.
Actualmente, todas las gobernaciones de Gaza permanecen clasificadas en la fase de «crisis» de la escala del IPC, mientras que más de 200.000 personas continúan en la categoría de «emergencia», un nivel inmediatamente inferior a la hambruna.
El organismo subraya que la mejora observada desde finales de 2025 no significa que la crisis haya terminado, sino que la situación se ha estabilizado temporalmente gracias al incremento de la ayuda internacional.
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Los niños siguen siendo los más vulnerables
El informe advierte que las consecuencias de casi dos años de guerra continuarán afectando a la población más joven incluso si las condiciones alimentarias no vuelven a deteriorarse.
El organismo estima que cerca de 75.000 niños menores de cinco años necesitarán tratamiento por desnutrición aguda entre ahora y abril de 2027. Además, alrededor de 25.000 mujeres embarazadas y en período de lactancia podrían sufrir también desnutrición durante ese mismo periodo.
La directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, alertó de que muchos menores siguen padeciendo hambre y que algunos podrían arrastrar secuelas permanentes debido a la prolongada falta de una alimentación adecuada.
El IPC también advirtió sobre el incremento de los casos de retraso en el crecimiento infantil, una condición asociada a la desnutrición prolongada que puede afectar de forma irreversible el desarrollo físico y cognitivo de los niños.
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La reducción de la ayuda amenaza con revertir los avances
Pese a la mejora registrada desde el alto el fuego, el organismo advierte que la continuidad de esa tendencia depende casi por completo del mantenimiento de la ayuda humanitaria.
Los programas de alimentación complementaria destinados a mujeres embarazadas y lactantes ya redujeron a la mitad el número de beneficiarias entre enero y mayo debido a la escasez de recursos, mientras las organizaciones internacionales alertan sobre nuevas dificultades para financiar sus operaciones y sobre la incertidumbre respecto al acceso al enclave.
El IPC también recordó que la destrucción generalizada provocada por la guerra ha dejado a Gaza prácticamente sin capacidad para producir alimentos. Gran parte de las tierras agrícolas permanece inaccesible y la mayoría de la población depende casi exclusivamente de la asistencia internacional para sobrevivir.
A ello se suma el deterioro de los sistemas de agua potable y saneamiento, que las agencias humanitarias consideran al borde del colapso y que favorecen la propagación de enfermedades.
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Israel rechaza el informe
Las autoridades israelíes volvieron a cuestionar las conclusiones del IPC y rechazaron las acusaciones de que exista una política deliberada de hambruna en Gaza.
COGAT, el organismo militar encargado de coordinar el ingreso de ayuda al enclave, calificó el informe de parcial y sostuvo que desde el alto el fuego han ingresado grandes cantidades de alimentos, agua y suministros médicos.
Además, Israel repitió su versión de que Hamás desvía y saquea parte de la ayuda humanitaria destinada a la población civil, una acusación que el movimiento islamista ha rechazado en ocasiones anteriores.
La guerra comenzó tras el ataque perpetrado por Hamás contra el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, en el que murieron unas 1.200 personas y otras 251 fueron tomadas como rehenes, según las autoridades israelíes. Desde entonces, la ofensiva militar israelí sobre Gaza ha dejado más de 73.000 palestinos muertos, en su mayoría civiles, de acuerdo con las autoridades sanitarias del enclave.
Con Reuters y AP
