
La violencia y el desplazamiento dificultan contener una epidemia sin vacuna conocida
Un brote agravado por la violencia
La República Democrática del Congo (RDC) enfrenta, al cumplirse 100 días de la declaración del brote de ébola, una emergencia sanitaria que ya supera los 2,500 muertos, mientras la enfermedad avanza con rapidez en medio de la violencia armada, los desplazamientos masivos y las dificultades para atender a las comunidades afectadas.
El brote fue declarado oficialmente el 15 de mayo y tiene su epicentro en la provincia de Ituri, donde operan las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), señaladas como una extensión en el país de Estado Islámico. Los ataques armados han provocado desplazamientos sucesivos que dificultan el seguimiento de los casos y la contención del virus.
De acuerdo con la información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mitad de las personas fallecidas han sido identificadas durante las últimas tres semanas, mientras que la enfermedad continúa propagándose a un ritmo exponencial.
Los desplazados de Ituri se trasladan en muchos casos hacia Kivu, una región también afectada por un prolongado conflicto armado entre el Ejército congoleño y las milicias del Movimiento 23 de Marzo (M23). Este grupo controla las capitales de sus dos provincias y ha puesto en marcha su propio programa de respuesta al brote, con cierta coordinación con agencias médicas internacionales, aunque sin diálogo con el Gobierno congoleño.
La violencia también ha alcanzado directamente al personal sanitario. En las seis provincias donde se ha registrado el brote se han contabilizado aproximadamente 260 ataques, que han provocado la muerte de al menos ocho trabajadores médicos. A ellos se suman otros 43 sanitarios fallecidos por ébola.
Vacunas y una respuesta bajo presión
Como medida de emergencia, la RDC recibió este sábado la primera remesa de Ervebo, una vacuna cuya eficacia frente a la cepa Bundibugyo, característica del brote, genera dudas debido a que no existe una vacuna conocida específicamente para ella.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, explicó que el país espera recibir unas 70,000 dosis en los próximos días. Estas serán utilizadas en programas adicionales de ensayos. Según los ensayos clínicos citados por la OMS, los efectos secundarios graves son muy poco frecuentes y las dosis podrían proporcionar cierta protección frente a los contagios.
El presidente internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF), Javid Abdelmoneim, advirtió que la epidemia continúa propagándose más rápido de lo que puede controlarse mediante la respuesta actual. Señaló que los centros de tratamiento siguen siendo esenciales, pero reclamó medidas adicionales.
Entre las prioridades mencionó una mejor detección, aislamiento seguro para los enfermos y sus contactos, además de mayor apoyo al personal sanitario. También defendió que las comunidades participen directamente en el diseño de la respuesta.
Desde la declaración del brote, más del 60 % de las muertes por ébola se han producido fuera de los centros de tratamiento y, en numerosos casos, lejos de estos establecimientos. Esto implica que muchas personas mueren en sus hogares o comunidades sin recibir atención médica, favoreciendo la transmisión del virus antes de que los casos sean detectados.
La situación también resulta preocupante en Kivu del Norte, donde aumenta el número de casos y se registran niveles elevados de mortalidad junto con una fuerte desconfianza hacia la respuesta sanitaria.
Aunque el brote permanece contenido por ahora dentro de la RDC tras un intento de expansión hacia Uganda, la posibilidad de propagación internacional continúa vigente. Durante 2025, alrededor de 236,000 congoleños se refugiaron en países vecinos.
Tedros advirtió que la epidemia está lejos de encontrarse bajo control y subrayó que las fronteras pueden retrasar la propagación, pero no impedirla. Por ello, consideró fundamental reforzar la vigilancia y la coordinación entre países.
El llamado del papa León XIV
El papa León XIV pidió este domingo a la comunidad internacional responder a la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo. Durante el Ángelus, ante los fieles reunidos en la plaza de San Pedro, llamó además a involucrar a las comunidades locales en las labores de prevención para salvar vidas.
El pontífice expresó también su cercanía con la población de la República Centroafricana por las víctimas de un derrumbe ocurrido en una mina de Zamboyé y recordó el décimo aniversario del terremoto que afectó el centro de Italia en 2016. Con datos de Europa Press.
