
La excandidata califica a De la Espriella de «mafioso» ante la segunda vuelta.
La carrera por la presidencia de Colombia entra en su recta final con un fuerte cruce de declaraciones que redefine los respaldos políticos para la segunda vuelta de este domingo. La excandidata presidencial y exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, oficializó su apoyo al candidato Iván Cepeda, argumentando que representa una opción democrática y decente frente a su rival, Abelardo de la Espriella, a quien calificó abiertamente de «mafioso» y defensor de corruptos. Esta definición resulta clave para los votantes de centro, luego de que López obtuviera el quinto lugar en la primera vuelta electoral con poco más de 225.000 votos.
En una entrevista concedida a Caracol Radio, López explicó que, aunque ambas candidaturas implican riesgos para el país, las amenazas son diametralmente opuestas. La líder política enfatizó que el principal riesgo con Cepeda no es la corrupción, destacando su trayectoria ética, mientras que describió a De la Espriella como el rostro de un «paso oscuro» y un proyecto político de derecha radical que busca restringir libertades y recortar derechos ciudadanos.
Polarización y el impacto del gobierno actual
La exalcaldesa, autodefinida como una mujer progresista, minimizó las críticas que ha recibido por parte de los sectores tradicionales de derecha debido a su cambio de postura, tildándolas de simples estrategias de campaña. López reconoció que en el pasado mantuvo posturas críticas hacia Cepeda y hacia el actual mandatario, Gustavo Petro, pero aclaró que sus cuestionamientos al Ejecutivo fueron fundamentados en los errores de gestión que, a su juicio, terminaron por impulsar la candidatura de su oponente conservador.
De acuerdo con la exfuncionaria, el actual Gobierno defraudó las expectativas de cambio de la ciudadanía, incluyéndola a ella misma. Sin embargo, precisó que la cita electoral de este domingo obliga a elegir entre la civilidad democrática y una propuesta que acusa de violenta. Según sus declaraciones, el proyecto alternativo se ha comprometido a corregir rumbos en materia fiscal, transparencia y seguridad ciudadana, mientras que el sector del «abelardismo» promueve un discurso de persecución y amenazas hacia la oposición.
Un escenario electoral de fuerzas parejas
La decisión de los ciudadanos definirá el rumbo político e institucional de la nación en un contexto de alta polarización. El proceso electoral del pasado 31 de mayo dejó un escenario muy ajustado que desafió los pronósticos iniciales de las firmas encuestadoras.
- El candidato derechista parte como el favorito de la contienda tras haber liderado la primera vuelta con el 43,7% de los sufragios.
- Por su parte, la opción respaldada por el progresismo busca revertir la ventaja tras consolidar el 40,9% de los votos en la primera cita en las urnas.
El cierre de la campaña deja en evidencia que la capacidad de captar los votos de las fuerzas que quedaron fuera del balotaje será el factor determinante. Mientras la oposición capitaliza el descontento con la gestión actual, la coalición que rodea a Cepeda busca presentarse como una alternativa dispuesta a lograr consensos democráticos y corregir las fallas institucionales para asegurar la gobernabilidad del país.
