«Yo soy el jefe» fue lo primero que dijo Donald Trump al entrar este miércoles en el salón de la cumbre del G7 en Evián, Francia, horas después de que el selecto grupo de líderes mundiales emitiera una declaración de respaldo al acuerdo provisional anunciado por la Casa Blanca y Teherán, cuyo contenido no ha sido divulgado oficialmente.
«Nadie sabe qué es, pero es muy fuerte», declaró Trump a la prensa antes de advertir que si el texto final no lo satisface: «Volveremos a dispararles y a lanzarles bombas», en referencia a Irán.
A la espera de la divulgación oficial del acuerdo, cuya firma oficial está programada para el próximo viernes 19 de junio en Suiza, los integrantes del G7 definieron el pacto como una «oportunidad histórica para impedir que Irán adquiera armas nucleares y para hacer frente a las amenazas relacionadas con sus actividades regionales y balísticas», por lo que se mostraron «dispuestos a contribuir a su implementación», según la declaración firmada por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido.
Para el primer ministro canadiense, Mark Carney, el acuerdo puede «cambiar verdaderamente las cosas» en Medio Oriente, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, sostuvo que es un «muy buen acuerdo (…) que pone fin a una situación de gran inestabilidad con consecuencias terribles para nuestras economías».
Un documento de 14 puntos filtrado este miércoles por la prensa estadounidense revela que, una vez firmado el acuerdo, Irán tomará medidas inmediatas para reabrir el estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo ha producido pérdidas millonarias para la economía global, a cambio de que se le permita vender su petróleo sin restricciones.
Los firmantes de la declaración deslizaron que no aceptarán el pago de ninguna tasa para atravesar el estrecho de Ormuz al asegurar que «el derecho de tránsito sin restricciones ni peajes es la base del comercio internacional».
Además, las naciones del G7 respaldaron la iniciativa impulsada por Francia y Reino Unido para constituir una fuerza internacional que garantice la navegación segura por el estrecho de Ormuz, mientras Teherán y Washington negocian un acuerdo integral, conversaciones que deberán iniciar tan pronto sea oficializado el memorando de entendimiento.
En paralelo, los asistentes a la cumbre se comprometieron a buscar alternativas para reducir la dependencia del estrecho de Ormuz.
«Alto el fuego sólido e inmediato» en Líbano
Los líderes reunidos en la paradisíaca Évian también abogaron en la declaración conjunta por «un alto el fuego sólido e inmediato» en Líbano, arrastrado a la guerra en Medio Oriente por los enfrentamientos entre Israel y el grupo chiita Hezbolá.
En un momento en que el Gobierno de Benjamin Netanyahu se mantiene firme en la decisión de mantener a sus tropas en el sur del Líbano «el tiempo que sea necesario», los líderes del G7 hicieron un llamado, sin mencionar a Israel, para «proteger la integridad territorial y la soberanía de Líbano, con las garantías de seguridad internacionales adecuadas».
El Grupo de los Siete también se comprometió a colaborar en los esfuerzos del Estado libanés para lograr el desarme de Hezbolá, ante la negativa de la milicia chiita para deponer las armas, una de las exigencias de Israel para detener la guerra.
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El que no evitó referirse directamente al Gobierno israelí fue Donald Trump, cuya estrecha alianza con Netanyahu ha mostrado fisuras en las últimas semanas. El inquilino de la Casa Blanca opinó que el líder israelí debería ser «más responsable» en su ofensiva en Líbano para no proyectar «una imagen negativa» sobre el acuerdo con Teherán.
Finalmente, el G7 señaló su respaldo a otro territorio devastado por el Ejército israelí, Gaza, donde se comprometió a acelerar «los esfuerzos humanitarios y de reconstrucción, así como la pronta implementación de las medidas políticas y de seguridad pertinentes».
Además, hizo «un llamado para que cese la violencia en Cisjordania«, donde colonos israelíes desplazan por la fuerza a comunidades enteras de palestinos para construir asentamientos ilegales, según el derecho internacional.
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Un «cambio de postura» sobre Ucrania
El respaldo a la defensa de Ucrania ante la invasión rusa que comenzó el 24 de febrero de 2022 fue otro de los temas que terminaron en un consenso entre los integrantes del G7, incluso entre el más díscolo, Donald Trump, quien ha reducido notablemente el apoyo a Kiev desde que regresó a la Casa Blanca.
El republicano deslizó el martes que el presidente ruso, Vladimir Putin, «debería alcanzar un acuerdo» con Ucrania y habló de la posibilidad de sancionar al petróleo del Kremlin si los precios del crudo continúan a la baja.
Sin compromisos puntuales, Trump afirmó que tendría en cuenta la petición realizada el martes por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para la fabricación de misiles estadounidenses en Europa con el fin de mejorar la defensa antiaérea de Kiev. «Les gustaría poder hacerlo. Lo analizaremos», zanjó el estadounidense.
Los asistentes a la cumbre se comprometieron conjuntamente a aumentar el «suministro de capacidades de defensa aérea, sistemas e interceptores adicionales, así como capacidades de largo alcance», según el presidente anfitrión de la cumbre del G7, el francés Emmanuel Macron, quien destacó que Trump “hizo hincapié en la movilización de la industria de defensa estadounidense y su capacidad para proporcionar dicho equipo».
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El mandatario francés sostuvo que el encuentro demostró «un cambio real de enfoque de Estados Unidos hacia Ucrania» y señaló que el encuentro de tres días «fue un momento de unidad y verdadera cooperación entre los líderes», tras meses de divisiones, especialmente con Washington, por temas como la política arancelaria de la Casa Blanca, Groenlandia, el gasto en defensa o las guerras en Ucrania y Medio Oriente.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, también habló de «un cambio de postura por parte de Estados Unidos y del presidente Trump» hacia «una visión más dura hacia Rusia«, mientras que la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, destacó que la cumbre envió «un mensaje claro y unificado al mundo» en defensa de valores compartidos.
Trump, que ha fungido de interlocutor en los acercamientos entre Kiev y Moscú, aseguró este miércoles que mantuvo buenas conversaciones con Putin y Zelenski, al margen de la reunión del G7 en Francia.
Asimismo, las naciones del G7 pactaron reforzar las sanciones impuestas al Kremlin, incluidas las dirigidas contra las industrias de gas y petróleo.
El Gobierno británico anunció hasta 70 castigos económicos contra la flota clandestina del Kremlin, utilizada para transportar petróleo y gas sancionado, mientras que el Ejecutivo canadiense también tomó medidas contra la industria rusa de defensa y actores vinculados a campañas de desinformación.
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China, IA y tráfico de migrantes se cuelan en la agenda
Los líderes del G7 clausuraron este 17 de junio las conversaciones formales sobre una amplia variedad de temas, desde la tecnología hasta la inmigración.
Las principales democracias industriales participaron de algunas sesiones sobre el futuro de la inteligencia artificial, en presencia de ejecutivos de destacadas empresas tecnológicas como Sam Altman, CEO de OpenAI, Demis Hassabis, CEO de Google DeepMind, y Dario Amodei, CEO de Anthropic.
En esa línea, se comprometieron a ejecutar medidas para proteger a los menores de edad en las redes sociales contra «la exposición a interacciones y contenidos ilegales inapropiados para su edad que dañan su salud mental».
La cumbre en Évian también sirvió a los líderes para fijar la meta de reducir la dependencia de China en la exportación de minerales críticos «hasta situarla por debajo del 60 % antes de 2030».
«Pretendemos actuar como elemento disuasorio y estamos preparados para adoptar medidas, cuando sea necesario y de manera coordinada, frente a la coerción económica», manifestaron los protagonistas de la cumbre.
En una declaración aparte, los líderes del G7 reafirmaron su compromiso para detener el tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas, que definieron como «delitos transnacionales graves que menoscaban el derecho soberano de los Estados a controlar sus fronteras y exponen a las personas objeto de tráfico ilícito a riesgos que ponen en peligro sus vidas».
Una vez terminado el encuentro de tres días, Trump será agasajado con pompa en el Palacio de Versalles, a 20 kilómetros de París, por invitación de Emmanuel Macron. «El jefe» confesó previamente que no rechazó la invitación, ya que «Versalles no es pan de oro, es oro de verdad».
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Con Reuters, AP, EFE y medios locales
