«Hoy podemos afirmar con total seguridad que el incendio provocado en Milrem (Robotics) la noche del 15 de agosto fue un acto de sabotaje encargado por los servicios especiales de la Federación Rusa».
Así lo señaló el primer ministro de Estonia, Kristen Michal, en un comunicado este martes 29 de septiembre, en alusión a la conflagración que afectó a la empresa de defensa que suministra drones a Ucrania.
«Fue un acto deliberado y premeditado»
La conclusión se basa en una investigación del Servicio de Seguridad Interna de Estonia (KAPO), la cual determinó que el ataque incendiario «fue un acto deliberado y premeditado» por Moscú. Aunque no ofreció detalles de la investigación, alegando motivos de confidencialidad, el organismo apuntó que «el modus operandi en Milrem coincide con otros actos de sabotaje ejecutados en Europa en nombre de Rusia«.
La nota informativa del Gobierno estonio recuerda que la conflagración se produjo en el distrito de Lasnamäe de Tallin, la capital. «Los servicios de emergencia respondieron de inmediato y el incendio pudo controlarse rápidamente. No hubo vidas en peligro», recordó.
Dos días después del incendio, dos sospechosos fueron detenidos en la vecina Letonia y, un día más tarde, se produjo allí mismo un tercer arresto. Los acusados fueron extraditados a Estonia entre el 17 y el 18 de septiembre.
Las autoridades letonas ejecutaron además registros en los que decomisaron varios dispositivos de almacenamiento de datos y objetos que podrían haber sido utilizados para provocar el fuego.
El Kremlin negó este martes cualquier responsabilidad en el incendio en Tallin. El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, se refirió a las acusaciones como «infundadas e imprudentes» y sostuvo «que no reflejan en absoluto la realidad y carecen de fundamento alguno».
«No podemos tomarnos en serio esas declaraciones y no lo haremos», zanjó.
Pero el ministro de Asuntos Exteriores estonio, Margus Tsahkna, anunció que el encargado de negocios de Rusia en Tallin fue convocado a su ministerio. «Tales acciones son absolutamente inaceptables», agregó.
El líder de la diplomacia de la nación báltica explicó que, junto a los socios europeos, su Gobierno abogará por endurecer las sanciones contra Rusia y por «restringir los viajes de los ciudadanos rusos a Europa», al tiempo que reforzará el apoyo a la defensa de Ucrania, que sufre una invasión del Kremlin desde hace cuatro años y medio.
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Solidaridad internacional con Estonia: «Rusia está fracasando»
Las primeras muestras de solidaridad con Tallin llegaron este martes por parte de los gobiernos de Francia y Suecia.
El líder del Elíseo, Emmanuel Macron, cerró filas con el Gobierno de Estonia al escribir en X que «la proliferación de estos actos hostiles refleja una peligrosa carrera desenfrenada por parte de Rusia». El mandatario francés remarcó que las agresiones solo llevarán al Kremlin «a un callejón sin salida» y reafirmó el apoyo de París a la defensa de Kiev.
«Rusia está fracasando en el campo de batalla y en el intento por minar la unidad y la ayuda en torno a Ucrania»
En la misma línea, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, definió el incendio en la planta de Milrem Robotics como un caso «extremadamente grave».
Se unió a ellos el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, quien enmarcó las acciones hostiles atribuidas a Moscú como un intento por «debilitar los esfuerzos y detener el apoyo brindado a Ucrania».
A pesar de ese panorama, el líder de la alianza militar transatlántica agregó que «Rusia está fracasando en el campo de batalla y en el intento por minar la unidad y la ayuda en torno a Ucrania».
Extenso prontuario contra Moscú
Para el primer ministro estonio, Kristen Michal, el acto de sabotaje en la empresa de defensa en Tallin «forma parte de una campaña más amplia de Rusia en Europa», que tiene por objetivo amedrentar a los países de Occidente para que reduzcan el apoyo a Ucrania y la presión sobre Rusia. «No nos dejaremos intimidar», advirtió.
La agencia de noticias AP detalló que ha registrado alrededor de 200 incidentes de sabotaje y actividades maliciosas en toda Europa atribuidos a Rusia desde que comenzó la invasión a Ucrania el 24 de febrero de 2022.
Entre estas acciones se cuentan complots para incendiar almacenes, lanzamiento de drones, intentos de asesinato contra enemigos en el extranjero, usurpación de tecnología de defensa y ciberataques contra infraestructuras críticas europeas.
Una de las agresiones más recientes que escenifica esta guerra híbrida de la que se culpa a Moscú fue reportada a principios de agosto en el aeropuerto de Leipzig/Halle (Alemania), donde se halló un dron con explosivos. Casi un mes después del ataque, Berlín concluyó que fue ordenado por Rusia, por lo que ordenó el cierre del consulado de ese país en la capital.
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Los países bálticos —Lituania, Letonia y Estonia—, situados al extremo oriental de Europa, en la frontera con Rusia, son los más vulnerables a los actos de sabotaje del Kremlin.
En Lituania, un avión de combate italiano de la OTAN derribó un dron el 15 de septiembre. El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, señaló que «muy probablemente» procedía de Rusia.
Esa incursión es la muestra más reciente de una serie de violaciones territoriales reportadas por los países bálticos desde el inicio de la guerra en Ucrania. Muchos de estos actos han sido cometidos por drones ucranianos que han sido desviados por Rusia a través de alteraciones en el campo electromagnético.
A inicios de agosto, Lituania contactó a algunos aliados de la OTAN y vecinos del mar Báltico para advertir sobre presuntos planes de ataque rusos de «bandera falsa», mediante la utilización de drones ucranianos capturados o reconstruidos en el transcurso de la guerra en Ucrania.
Margo Palloson, director general del Servicio de Seguridad Interna de Estonia, advirtió este martes que la amenaza continúa.
«Los servicios especiales rusos siguen intentando reclutar e influir en personas en Europa, con el fin también de llevar a cabo actos de sabotaje. Las organizaciones que contribuyen al apoyo a Ucrania y las empresas del sector de la defensa se enfrentan a una amenaza elevada», apuntó.
Con Reuters, EFE, AP y medios locales
