El país registró 16,481 casos en 2025, pero más de 800 correspondieron a niñas menores de 15 años.
La República Dominicana registró 16,481 embarazos en adolescentes menores de 19 años durante 2025, una reducción de 40.02 % frente a los 27,476 casos de 2021; sin embargo, el fenómeno continúa afectando de manera desproporcionada a niñas y adolescentes de comunidades pobres, con menor acceso a educación, servicios de salud, anticonceptivos y oportunidades económicas.
Los datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) muestran que 15,655 de los embarazos registrados correspondieron a adolescentes de 15 a 19 años, mientras que 826 involucraron a niñas menores de 15 años, equivalentes al 5.01 % del total.
La reducción ha sido sostenida: de 27,476 casos en 2021 se pasó a 25,489 en 2022, 23,070 en 2023, 17,846 en 2024 y 16,481 en 2025. Solo entre 2024 y 2025 hubo 1,365 casos menos, una caída de 7.65 %.
El estudio ha sido publicado por DominicanScope que remitió su contenido a DiarioDigitalRD
Menos casos, pero una proporción todavía elevada
El estudio sostiene que el descenso en números absolutos no significa que el embarazo adolescente haya dejado de ser un problema. En 2025, estos casos representaron aproximadamente 19.31 % del total de embarazos registrados, cerca de uno de cada cinco.
Además, es importante diferenciar entre el número de embarazos registrados y la tasa de fecundidad adolescente. El primero contabiliza acontecimientos registrados durante un período determinado, mientras la segunda mide los nacimientos por cada 1,000 mujeres de 15 a 19 años.
El Banco Mundial, con datos de la División de Población de Naciones Unidas, situó la tasa de fecundidad adolescente dominicana en 52.8 nacimientos por cada 1,000 mujeres de 15 a 19 años en 2023, frente a 67.0 en 2019 y 83.2 en 2015.
La comparación también muestra avances, aunque la tasa dominicana continúa por encima del promedio mundial señalado en los datos utilizados para el análisis.
El embarazo no afecta a todas por igual
La principal dificultad que permanece detrás de las cifras nacionales es la desigualdad.
Las adolescentes que viven en condiciones de pobreza pueden enfrentar mayores obstáculos para acceder a información confiable, métodos anticonceptivos, transporte, servicios médicos confidenciales y oportunidades educativas.
A esto se suman factores como las uniones tempranas, las normas de género, el abandono escolar y las diferencias de acceso a servicios entre las zonas urbanas, rurales y fronterizas.
Los datos territoriales de 2025 reflejan esa disparidad. Monte Cristi registró una proporción de 26.45 %, seguida por Elías Piña, con 25.07 %, Dajabón, con 24.59 %, y Santiago Rodríguez, con 23.95 %.
Estas cifras representan la proporción de embarazos que correspondieron a adolescentes dentro de cada territorio, no el número absoluto de embarazos. Por eso, una provincia menos poblada puede presentar un porcentaje mayor sin tener necesariamente más casos que una provincia de mayor población.

826 niñas menores de 15 años
Uno de los datos que requiere mayor atención son los 826 embarazos registrados entre menores de 15 años durante 2025.
Este grupo presenta una vulnerabilidad particular por las posibles consecuencias médicas y por la dimensión de protección de la infancia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las madres adolescentes presentan mayores riesgos de complicaciones como preeclampsia, eclampsia, endometritis puerperal e infecciones sistémicas.
Los hijos de madres adolescentes también enfrentan mayores riesgos de nacimiento prematuro y bajo peso al nacer, entre otras complicaciones neonatales.
En las menores de 15 años, además, las autoridades deben considerar la posibilidad de violencia o abuso sexual. Los protocolos sanitarios dominicanos establecen la necesidad de una atención clínica y psicosocial integral y de activar los mecanismos de protección cuando existan indicios de vulneración.
Uniones tempranas siguen siendo un factor
El embarazo adolescente y las uniones tempranas están estrechamente relacionados, aunque no son fenómenos idénticos. Una adolescente puede quedar embarazada sin formar una unión, mientras que una unión temprana puede ocurrir sin un embarazo inmediato.
En 2021, la Ley 1-21 prohibió el matrimonio de personas menores de 18 años. La reforma eliminó el matrimonio infantil como vía legal para formalizar determinadas relaciones, pero no acabó automáticamente con las uniones informales o la convivencia temprana.
Según datos de UNICEF, la proporción de mujeres de 20 a 24 años que había contraído matrimonio o entrado en una unión antes de los 18 años disminuyó del 36 % en 2014 al 32 % en 2019 y al 25 % en la medición especial de 2024.
También bajó la proporción que había entrado en una unión antes de los 15 años: del 12 % al 9 % y posteriormente al 5 % en esas mismas mediciones.
Sin embargo, la incidencia continúa siendo mayor entre mujeres con menor nivel educativo, menores ingresos y residentes en zonas rurales.
Educación y embarazo: un círculo de desventajas
La relación entre embarazo adolescente y educación funciona en ambas direcciones.
Una adolescente que abandona prematuramente la escuela puede quedar más expuesta a una unión temprana y a un embarazo. Al mismo tiempo, la maternidad puede dificultar su permanencia o regreso al sistema educativo debido a las responsabilidades de cuidado, falta de apoyo, dificultades económicas o estigmatización.
UNICEF ha documentado la relación entre maternidad temprana y desventaja educativa en el país. Las condiciones de pobreza y el bajo nivel educativo aparecen asociados con una mayor vulnerabilidad.
Por ello, prevenir el embarazo no debería ser la única meta. También resulta fundamental garantizar que una adolescente que ya está embarazada pueda continuar sus estudios, acceder a servicios de salud y contar con apoyo para el cuidado de su hijo.
Tres de cada cuatro embarazos adolescentes no eran intencionales
El acceso a información y servicios de salud sexual y reproductiva constituye otro elemento central.
Un análisis de UNFPA basado en datos de ENHOGAR-2018 encontró que aproximadamente tres de cada cuatro embarazos adolescentes no eran intencionales.
Entre los factores asociados fueron identificadas las necesidades insatisfechas de planificación familiar, deficiencias en educación integral en sexualidad y el uso inconsistente o ineficaz de métodos anticonceptivos.
El problema, por tanto, no se limita a que los adolescentes conozcan la existencia de los anticonceptivos. También importa que puedan obtenerlos de manera accesible, confidencial y segura y que cuenten con información suficiente para utilizarlos correctamente.
Inicio temprano de las relaciones sexuales
Los datos de ENHOGAR-MICS 2019 también muestran otra dimensión del problema: el 15 % de las mujeres de 15 a 24 años que habían tenido relaciones sexuales declaró que su primera experiencia ocurrió antes de los 15 años.
Asimismo, entre las adolescentes sexualmente activas de 15 a 19 años que habían mantenido relaciones durante el año anterior, el 18 % indicó haber tenido relaciones con un hombre al menos 10 años mayor.
Estas cifras no significan que todas esas relaciones hayan sido coercitivas, pero muestran por qué las estrategias de prevención deben incluir protección frente al abuso, explotación y relaciones desiguales, especialmente cuando se trata de menores de edad.
El Gobierno ha ampliado la respuesta
La reducción de los embarazos adolescentes se ha producido paralelamente a una estrategia pública más amplia.
En 2021, el Gobierno puso en marcha la Política de Prevención y Atención a las Uniones Tempranas y el Embarazo en Adolescentes (PPA), que articula acciones de salud, educación, protección social y protección de niños, niñas y adolescentes.
El enfoque incluye prevención de las uniones tempranas, fortalecimiento de la salud sexual y reproductiva, ampliación de oportunidades para adolescentes, modificación de normas de género perjudiciales y mejora de la respuesta institucional ante situaciones de vulnerabilidad.
En 2024, las autoridades informaron que el Ministerio de Salud Pública y el Servicio Nacional de Salud habían elevado a 38 las Unidades de Atención a Adolescentes y capacitado a 546 profesionales de atención primaria dentro de la política nacional.
Los programas de prevención también alcanzaron a 28,765 personas durante 2024 mediante iniciativas relacionadas con habilidades para la vida, salud, educación integral, parentalidad positiva y prevención de las uniones tempranas y el embarazo adolescente.
Más de un millón de personas alcanzadas por proyecto
Entre 2022 y 2025, el Gobierno dominicano, UNICEF y la Agencia de Cooperación Internacional de Corea desarrollaron un proyecto destinado a modificar normas de género y prevenir las uniones tempranas.
La iniciativa alcanzó a más de un millón de personas y contó con una inversión aproximada de US$4.58 millones.
UNICEF informó que algunas de las intervenciones fueron incorporadas a sistemas nacionales, incluidos programas de prevención en centros de educación secundaria y acciones de protección social.
Estos esfuerzos forman parte de un cambio de enfoque que busca abordar las condiciones sociales que rodean el embarazo adolescente y no únicamente el embarazo como un hecho aislado.
El costo económico también es elevado
El embarazo adolescente genera consecuencias que van más allá de la salud. Puede reducir los años de escolaridad, limitar las oportunidades laborales y disminuir los ingresos futuros, además de generar costos para el sistema sanitario y los servicios sociales.
Un estudio dominicano realizado con la metodología MILENA 1.0 de UNFPA estimó que el impacto socioeconómico del embarazo adolescente y la maternidad temprana alcanzó aproximadamente RD$12,151 millones, equivalentes a US$245 millones, en 2018.
Ese monto representaba el 0.29 % del PIB de aquel año. El estudio también estimó al menos US$21 millones de gasto público en salud asociado con embarazo, parto, posparto y atención de recién nacidos de madres adolescentes de 10 a 19 años.
Estas cifras son históricas y no representan el costo económico de 2026. Su importancia radica en mostrar que el fenómeno también afecta la productividad, el capital humano y las finanzas públicas.
La prevención necesita varias respuestas
Los datos apuntan a que una política eficaz no puede depender de una sola medida.
Mantener a las niñas en la escuela, ampliar el acceso a anticonceptivos, fortalecer la educación integral en sexualidad, prevenir las uniones tempranas y proteger a las menores de 15 años son componentes que deben actuar de manera conjunta.
También es necesario apoyar a las adolescentes que ya están embarazadas mediante atención prenatal, acompañamiento psicológico y social, protección frente a la violencia, apoyo para el cuidado infantil y mecanismos que permitan continuar o retomar la educación.
La OPS, UNICEF y UNFPA han planteado la necesidad de fortalecer la prevención de embarazos adolescentes no planificados entre poblaciones vulnerables y utilizar datos desagregados para identificar con mayor precisión a los grupos que requieren intervención.
Los datos de 2025 dejan dos mensajes
La caída de 27,476 embarazos en 2021 a 16,481 en 2025 demuestra una reducción significativa. Son más de 11,000 casos menos en cuatro años.
Pero los datos también muestran que el problema permanece concentrado en determinados territorios y grupos sociales. Además, 826 niñas menores de 15 años quedaron incluidas en los registros de 2025, una cifra que exige una respuesta que combine salud y protección de la infancia.
El país enfrenta así un doble desafío: mantener la tendencia descendente y evitar que los avances nacionales oculten las brechas que persisten en comunidades pobres, rurales y fronterizas.
La próxima etapa de las políticas públicas deberá concentrarse no solo en reducir el número total de embarazos, sino en cerrar las desigualdades que hacen que algunas niñas y adolescentes tengan muchas menos posibilidades de decidir sobre su futuro que otras.
Los datos disponibles muestran que República Dominicana ha avanzado, pero también dejan claro que la reducción será sostenible únicamente si la prevención llega de manera efectiva a quienes permanecen en mayor situación de vulnerabilidad.
El estudio original, publicado en inglés por DominicanScope, puede consultarse en elm siguiente link:
https://dominicanscope.com/living/teenage-pregnancy-dominican-republic/?utm_source=chatgpt.com
