
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se encuentra cada vez más aislado dentro de la organización. Su mano derecha y su número tres le retiraron su apoyo tras enterarse de su propuesta de recibir inversiones privadas para los próximos mundiales. El anuncio desató una ola de protestas internacional que obligó a Infantino a desistir del proyecto tan solo cuatro días después de hacerlo público, pero su imagen y respaldo quedaron golpeados, especialmente para sus aspiraciones a la reelección.
