España eleva a 72 los muertos en Ceuta, mientras continúa la búsqueda de desaparecidos


En la frontera entre España y Marruecos, decenas de familias marroquíes aguardan con la esperanza de ver aparecer a sus seres queridos o, al menos, saber si siguen vivos. Con foto en mano, preguntan por el paradero de sus allegados a los migrantes que retornan cansados y heridos desde Ceuta, luego de la incursión de más de 50.000 extranjeros en el enclave español el pasado 30 de julio.

Las autoridades les han recomendado que denuncien la desaparición formalmente para cotejar los datos con los cadáveres que han sido encontrados en el entorno del espigón fronterizo, mientras los buques de la Guardia Civil española continúan la búsqueda de cuerpos en el mar.

Las redes sociales, que en la víspera del cruce masivo de migrantes sirvieron para alentar la incursión, se han llenado de fotos de desaparecidos, cuyas familias intentan seguir su rastro. Ante la falta de información oficial marroquí sobre el número de víctimas y extraviados, la web se ha convertido en el principal canal de búsqueda. 

La página local Tetouan Tube publicó este domingo las fotografías de 16 jóvenes desaparecidos junto al mensaje: «No hemos tenido noticias de ellos en tres días o más… Seguimos recibiendo muchos mensajes sobre jóvenes desaparecidos en Ceuta».

La cuenta, seguida por cientos de miles de usuarios, pide compartir las imágenes para intentar localizarlos en Ceuta o Fnideq (Castillejos) y asegura que sus familias viven momentos de enorme angustia.

Varias personas esperan detrás de la valla fronteriza entre Marruecos y Ceuta (España) el regreso de sus seres queridos, quienes intentaron cruzar la frontera para ingresar al enclave español, en Fnideq (Marruecos), el 2 de agosto de 2026.
Varias personas esperan detrás de la valla fronteriza entre Marruecos y Ceuta (España) el regreso de sus seres queridos, quienes intentaron cruzar la frontera para ingresar al enclave español, en Fnideq (Marruecos), el 2 de agosto de 2026. © Abdel Majid Bziouat / AFP

Entretanto, la cifra de fallecidos en la frontera aumentó a 72, tras el hallazgo de cinco cuerpos más, según reportaron fuentes policiales españolas.

Sin embargo, las cifras están aún lejos de ser un balance definitivo. El presidente regional de Ceuta, Juan Jesús Vivas, declaró al diario ‘El País’ que la morgue de la ciudad recibió 88 cadáveres, algunos de personas que fallecieron en intentos previos de cruzar la frontera durante las últimas dos semanas. Para más confusión, la Asociación Unificada de Guardias Civiles de España (AUGC) elevó la estimación de víctimas a más de cien. 

La mayor parte de los fallecidos murieron ahogados cuando intentaban alcanzar las costas de Ceuta. Otros perdieron la vida aplastados al intentar escalar un rompeolas y una valla fronteriza.

Más de 1.000 heridos recibieron atención médica en territorio español desde el jueves, reportó el domingo el representante del gobierno español en Ceuta, Miguel Ángel Pérez.

La búsqueda de un cálculo realista de víctimas se ha visto obstaculizada por el silencio administrativo del Estado marroquí.

Tampoco hay una estadística precisa para dimensionar el flujo migratorio a través de la frontera. Si bien las autoridades españolas hablan de 50.000 personas que llegaron a Ceuta, la cifra contrasta con la de 73.500 retornados, según las Fuerzas de Seguridad del Estado español.

La calma después de la tormenta

Los comercios de Ceuta ya reabrieron sus puertas. La habitual mezcla de residentes y turistas en esta ciudad de 84.000 habitantes llenó este domingo las terrazas al aire libre, los restaurantes y las cafeterías.

Este paisaje habitual se mezcla con la imagen de algunos migrantes que aún permanecen en las calles del centro de la ciudad y en algunos barrios del extrarradio, quienes están durmiendo a la intemperie y solicitan comida a las organizaciones humanitarias, según indicaron algunas de estas entidades a la agencia EFE.

Aunque la cantidad de personas que se resisten al regreso es difícil de cuantificar, su presencia se evidencia en pequeños grupos de entre tres y cinco migrantes por distintas zonas, según informaron a fuentes policiales.

Miguel Ángel Pérez, delegado del Gobierno central en Ceuta, describió el domingo a la prensa que la situación ha mejorado notablemente, aunque subrayó que aún quedaba mucho por hacer para restablecer la normalidad.

Entretanto, el paso fronterizo del Tarajal, que separa Ceuta de Marruecos, amaneció tranquilo este domingo tras una madrugada en la que no se reportaron grandes intentos de entrada. Una decena de personas que intentó cruzar hacia el enclave español fue disuadida por los militares.

La Guardia Civil instaló el sábado una barrera flotante en Tarajal, diseñada para elevarse entre 30 y 70 centímetros sobre el agua y extenderse hasta un metro por debajo de la superficie, con el fin de impedir más entradas a nado desde Marruecos.

Embarcaciones inflables cerca de la nueva barrera flotante instalada por la Guardia Civil española para impedir las entradas irregulares desde Marruecos al enclave español de Ceuta, en la costa norte de Marruecos, el 2 de agosto de 2026.
Embarcaciones inflables cerca de la nueva barrera flotante instalada por la Guardia Civil española para impedir las entradas irregulares desde Marruecos al enclave español de Ceuta, en la costa norte de Marruecos, el 2 de agosto de 2026. © Henry Nicholls / AFP

La ciudad marroquí de Fnideq también ha recuperado su apariencia de balneario familiar, luego de que las autoridades borraran las huellas de la peor crisis migratoria del país. Este domingo, varias familias disfrutaban de la playa, en una localidad que fue tomada por más de 100.000 personas en apenas unas horas, según organizaciones civiles.

Desde la orilla, se apreciaban las patrullas de rescate que buscan los cuerpos de los desaparecidos, mientras la vida parece seguir su curso y la conmoción se diluye.

Grupos de ultraderecha llegan a Ceuta

El orden público en Ceuta enfrentó otro desafío este fin de semana debido a la llegada de grupos de activistas y políticos españoles de extrema derecha y antiinmigrantes, cuya presencia provocó contramanifestaciones en las que participaron miembros de la numerosa población musulmana de la ciudad española, muchos de los cuales son de origen marroquí.

Entre quienes acudieron al enclave español está Alvise Pérez, eurodiputado español de extrema derecha, quien pidió el sábado por la noche la expulsión de los inmigrantes ante la furia de una multitud de manifestantes que lo abucheaban. Pérez tuvo que refugiarse en un bar mientras los vecinos golpeaban las ventanas, hasta que la policía lo escoltó fuera de la zona.

Residentes de Ceuta se manifiestan contra la llegada del político de extrema derecha español Alvise Pérez a Ceuta, el sábado 1 de agosto de 2026.
Residentes de Ceuta se manifiestan contra la llegada del político de extrema derecha español Alvise Pérez a Ceuta, el sábado 1 de agosto de 2026. © Bernat Armangue / AP

Noor Ahmed, una estudiante de 20 años residente de Ceuta, protestó contra la presencia de los grupos de ultraderecha, a quienes acusó de querer «aprovecharse de la crisis humanitaria que está atravesando Ceuta”.

Santiago Abascal, líder del partido de extrema derecha Vox, visitó el enclave el domingo y criticó al Gobierno central por el aumento repentino de la llegada de inmigrantes, un fenómeno que ha definido como una «invasión» e incluso como «un acto de guerra promovido por Marruecos y tolerado y permitido por Pedro Sánchez«.

Con EFE, AP, Reuters y medios locales

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