
Subvaluación, evasión tributaria, ventas no declaradas e incumplimientos pueden distorsionar el mercado.
SANTO DOMINGO.— El comercio ilícito ya no se limita al contrabando, las falsificaciones o la venta clandestina de productos. También puede manifestarse mediante operaciones aparentemente legales cuyos incumplimientos aduaneros, tributarios, laborales o técnicos generan diferencias de costos capaces de alterar las condiciones de competencia en los mercados. advierte el abogado César Dmitri Roa Castillo.
El especialista en propiedad intelectual, regulación comercial y políticas públicas vinculadas a la prevención del comercio ilícito, recordó que durante años, el fenómeno estuvo asociado principalmente con mercancías de procedencia ilegal, bebidas adulteradas, cigarrillos, medicamentos comercializados fuera de los canales autorizados y productos falsificados. Sin embargo, la evolución de las cadenas de suministro, el comercio electrónico y la globalización han ampliado las formas en que pueden producirse irregularidades.
En una operación formal, por ejemplo, indica que el producto puede ser completamente lícito y estar exhibido en un establecimiento registrado. La irregularidad puede encontrarse en el valor declarado durante la importación, los impuestos pagados, el registro de las ventas, las condiciones laborales o el cumplimiento de normas técnicas.
RD$1,592 millones en diferencias impositivas
Refirió que en República Dominicana, la Dirección General de Aduanas (DGA) informó que 49 auditorías realizadas durante 2025, dentro de uno de los segmentos de importadores sometidos a fiscalización, determinaron diferencias impositivas por RD$1,592 millones.
Añadió que la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) también ha reportado investigaciones en las que fueron identificadas operaciones en efectivo, omisiones en declaraciones del Impuesto Sobre la Renta (ISR) e ITBIS y ventas realizadas mediante tarjetas que no habían sido reportadas correctamente.
Estas cifras, sin embargo, no permiten concluir que todas las empresas de un determinado sector operen de manera irregular. Tampoco significa que una empresa que ofrece precios más bajos necesariamente incumpla las normas.
Explica que existen negocios que pueden reducir costos mediante mayores volúmenes de compra, eliminación de intermediarios o cadenas logísticas más eficientes. En esos casos, la diferencia responde a condiciones legítimas de competencia.
Un problema que trasciende fronteras
La dimensión internacional del fenómeno también aparece en los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea, que estimaron el comercio mundial de productos falsificados en aproximadamente US$467,000 millones, equivalente al 2.3 % de las importaciones globales, según los últimos datos comparables.
Expuso que el desafío consiste en distinguir la competencia basada en eficiencia de aquella que obtiene ventajas mediante obligaciones incumplidas. Subvaluar mercancías, omitir ventas, evadir impuestos o incumplir normas laborales puede reducir artificialmente los costos de una operación.
Cuando estas prácticas se combinan de manera reiterada, la discusión deja de ser únicamente sobre una infracción individual y pasa a involucrar las condiciones bajo las cuales compiten las empresas.
El análisis del abogado también plantea la necesidad de coordinación entre instituciones como Aduanas, Impuestos Internos, Trabajo, Migración y Pro-Consumidor, debido a que cada organismo puede observar una parte distinta de una misma operación económica.
El objetivo, según el planteamiento expuesto, debe ser conectar información, identificar patrones y diferenciar a quienes compiten legítimamente de quienes obtienen ventajas mediante incumplimientos reiterados.
