Putin habla de una paz “posible” en la invasión rusa a Ucrania, pero lo condiciona al cese de “amenazas” de Kiev


Las medidas anunciadas por Ucrania para obligar a Rusia a retomar las conversaciones de paz han logrado el efecto contrario, según las palabras del presidente ruso, Vladimir Putin, quien aseguró este jueves 3 de septiembre que las «amenazas de ataques» contra la aviación civil diluyen los acercamientos entre ambos bandos en conflicto.

«A la vista de las declaraciones que hemos escuchado últimamente de los altos cargos ucranianos, me resulta complicado decir qué dispuestos están a un acuerdo de paz (…) esto obstaculiza, sin lugar a dudas, la posibilidad de celebrar unas negociaciones de paz a dos bandas», señaló el mandatario este jueves durante el plenario del Foro Económico Oriental en la ciudad de Vladivostok, capital del Lejano Oriente ruso.

Dos días antes, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, pronosticó un cierre «de facto» del espacio aéreo ruso, que consideró inseguro para los vuelos comerciales debido al constante lanzamiento de drones desde Ucrania. «Queremos advertir a todas las aerolíneas que usan el espacio aéreo ruso: se hará completamente inseguro», escribió el pasado martes 1 de septiembre en redes sociales.

Algunas aerolíneas internacionales cancelaron el miércoles vuelos hacia territorio ruso, como la compañía turca Pegasus. No obstante, el organismo regulador de la aviación rusa, Rosaviatsiya, declaró este jueves que no había recibido ninguna notificación de retirada de ninguna aerolínea extranjera, según informó la agencia de noticias Interfax, citando al director del organismo, Dmitriy Yadrov.

«Las amenazas de ataques contra aviones civiles son, por supuesto, una manifestación de terrorismo de Estado», insistió Putin, que el martes aseguró que «con los terroristas no se negocia» y advirtió de represalias en caso de que se materialicen las provocaciones de Kiev.

¿Oportunidad de paz?

Pese a la condena a las declaraciones recientes de Volodímir Zelenski, Putin señaló que aún existen opciones de negociaciones pacíficas y constructivas y agradeció a los países que insisten en una salida política al conflicto, como Estados Unidos y China, aunque remarcó que «el problema deben solucionarlo, antes que nada, los países implicados en el conflicto».

«Agradecemos a todos los que intentan contribuir a un acuerdo. ¿Hay alguna posibilidad? En mi opinión, sí, la hay», zanjó el líder del Kremlin, tras develar que los contactos con Kiev «se mantienen de forma continua, principalmente a través de canales de inteligencia».

El presidente ruso, Vladimir Putin, asiste a una sesión plenaria del Foro Económico Oriental en Vladivostok, Rusia, el 3 de septiembre de 2026.
El presidente ruso, Vladimir Putin, asiste a una sesión plenaria del Foro Económico Oriental en Vladivostok, Rusia, el 3 de septiembre de 2026. via REUTERS – Vyacheslav Viktorov

Desde Kiev, el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, se mostró confiado ante la prensa de que ahora habrá «una nueva dinámica en los esfuerzos de paz, con el regreso de esta fase activa de compromiso político y diplomático en muchas capitales de todo el mundo».

Aunque no dio más detalles, deslizó a los periodistas que «siguieran las noticias».

El último encuentro entre las delegaciones de Kiev y Moscú se produjo en febrero de 2026 con la mediación de Estados Unidos. Desde entonces, ambos ejércitos han intensificado los ataques aéreos de largo alcance en territorio enemigo, mientras los esfuerzos de interlocución de Washington han pasado a un segundo plano debido a la guerra laznada por EE. UU. e Israel contra Irán hace más de seis meses.

Las hostilidades en el mar se han recrudecido drásticamente con ataques de ambos bandos contra puertos y buques mercantes, lo que ha provocado un alza en los precios mundiales de los cereales.

Durante la madrugada de este jueves, una persona murió y cuatro resultaron heridas en un ataque con drones contra un autobús de pasajeros en la región rusa de Belgorod, según informaron las autoridades locales.

Entretanto, un ataque ruso en Odessa causó al menos 17 heridos, entre ellos tres niños, denunció este jueves el jefe de la Administración Militar de la ciudad, Serguí Lisak. Además, resultaron dañados varios apartamentos situados entre las plantas 10 y 17 de un edificio residencial de 21 plantas, así como varios vehículos.

El Kremlin ordena el cierre del Instituto Goethe

Rusia clausurará las sedes del Instituto Goethe en Moscú, San Petersburgo y Ekaterimburgo, según reveló este 3 de septiembre el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, un día después de que Alemania anunciara el cierre del consulado ruso en Bonn y del centro cultural Casa de Rusia en la capital alemana.

Lavrov justificó la medida al afirmar que Alemania «no podía dejar de comprender» que el cierre de la Casa de Rusia en su territorio «significaría el fin de su presencia cultural en Rusia», mientras que el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, lamentó la decisión del Kremlin.

Los roces entre ambos países provocados por la invasión rusa en Ucrania escalaron el martes 1 de septiembre después de que Berlín culpara a Moscú de un intento de atentado en el aeropuerto de Leipzig, donde el 4 de agosto fue hallado un dron con explosivos cerca de un avión ucraniano.

Putin desestimó las acusaciones y afirmó que cualquier prueba que se presente «ha sido manipulada».

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Alemania insistió en que «no está en guerra», pero se había convertido en un «objetivo diario» de la campaña híbrida del Kremlin.

En paralelo, el Ejecutivo alemán anunció este jueves que destinará unos 250 millones de euros suplementarios al Fondo de Apoyo Energético de Ucrania con el objetivo de contribuir a las reparaciones de la infraestructura eléctrica golpeada por los bombardeos rusos.

El Instituto Goethe es una organización cultural que promueve el estudio del idioma alemán.
El Instituto Goethe es una organización cultural que promueve el estudio del idioma alemán. © Igor Ivanko / AFP

Los ministros de la Unión Europea evaluaron el miércoles la mejor manera de responder al intento de agresión rusa en Leipzig. Bruselas ha impuesto más de una veintena de sanciones contra Moscú, que han afectado a más de 3.000 funcionarios, oligarcas y entidades, incluidos bancos, empresas energéticas y fabricantes de drones.

Tras la reunión, algunos gobiernos occidentales se unieron a Alemania en la condena a Rusia por el supuesto envío de los explosivos. El gobierno británico convocó el jueves al máximo diplomático ruso en Londres para protestar por lo que calificó de «ataque atroz e imprudente» del Kremlin, que enmarcó dentro de «una serie de intentos por parte de Rusia» para socavar la seguridad europea.

La embajada rusa en Londres declaró que la citación de Gran Bretaña formaba parte de una «provocación coordinada». «Estas acusaciones infundadas y absurdas, formuladas con un estilo británico sorprendentemente familiar», señaló la embajada en Telegram, donde advirtió de una «respuesta adecuada y mesurada».

El Gobierno de Polonia también convocó el jueves al embajador ruso, según informó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Maciej Wewior, a la agencia de noticias PAP, un día después de que Varsovia emitiera un comunicado para expresar solidaridad con Alemania.

Minutos después de este anuncio, la Fuerza Aérea polaca interceptó una aeronave de reconocimiento rusa Il-20 sobre el espacio aéreo internacional del mar Báltico, en un episodio que Varsovia considera una provocación del Kremlin para probar los sistemas de respuesta de los aliados occidentales. 

Noruega incauta un buque ruso en el Ártico

Las autoridades noruegas incautaron el miércoles el buque ruso Professor Molchanov en el archipiélago ártico de Svalbard a petición de la naviera ucraniana Naftogaz, como parte de un esfuerzo global para hacer cumplir un litigio de 4.220 millones de dólares.

El embajador de Rusia en Noruega, Nikolai Korchunov, declaró que Moscú gestionaría la liberación del buque por la vía legal, lo que implica interponer una apelación a la decisión del tribunal noruego que autorizó la incautación del barco. «Insistimos en la liberación inmediata de la embarcación y en garantizar la seguridad de sus pasajeros y tripulación», añadió.

La oficina del gobernador de Svalbard apuntó que la administración regional «se hará cargo de la tripulación y los pasajeros a bordo del buque en colaboración con Trust Arktikugol», la empresa rusa que gestiona los activos de Moscú en el archipiélago.

Norway's and NATO's flags are seen during a military exercise on May 16, 2025
Las banderas de Noruega y de la OTAN ondean durante un ejercicio militar el 16 de mayo de 2025. © Mindaugas Kulbis / AP

El barco llegó el martes a Barentsburg, un asentamiento minero de carbón operado por Rusia en Spitsbergen, la isla más grande del archipiélago, donde desembarcó un grupo de científicos rusos a bordo, según un periodista que los acompañaba.

En abril de 2023, un tribunal de La Haya ordenó a Rusia pagar a Naftogaz 4.220 millones de dólares, más intereses y costas judiciales, tras la incautación de activos de esa empresa en la península de Crimea, anexionada ilegalmente por Rusia en 2014.

«Seguiremos persiguiendo los activos rusos en todo el mundo hasta que se pague la indemnización otorgada a Naftogaz y a otras empresas del Grupo Naftogaz», declaró la empresa ucraniana.

Noruega afirmó que el asunto era entre Naftogaz y Rusia y que no involucraba al gobierno de Oslo. La Guardia Costera y las fuerzas armadas de Noruega no participaron en la incautación del navío, aclaró un portavoz de la Guardia Costera, desmintiendo un informe anterior de los abogados involucrados en el caso.

Svalbard, territorio noruego desde 1925, se encuentra a medio camino entre el Polo Norte y la Europa continental y se rige por un tratado de 1920 que también permite a los ciudadanos de los estados signatarios, incluida Rusia, establecerse allí sin visado.

Naftogaz ya había obtenido órdenes judiciales para confiscar dos propiedades de Trust Arktikugol en Svalbard, incluida una casa de huéspedes de alquiler, pero Rusia ha planteado recursos legales.

Con Reuters, EFE y AP

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