Ezequiel Lavezzi y Maxi Rodríguez. Dos nombres inolvidables en el imaginario albiceleste por lo que dieron a la selección, pero sobre todo por la etapa a la que abrieron paso. Lionel Messi sustituyó a Lavezzi en su primer partido oficial con la camiseta de su país, y a Rodríguez en su debut mundialista. Su llegada desató la era dorada del fútbol argentino.
Messi ha puesto fin este 31 de agosto a 22 años dorados, durante los cuales jugó 207 partidos, convirtió 125 goles (más del doble que Gabriel Omar Batistuta, quien lo sigue en el listado) y dio 68 asistencias, más que cualquier otro jugador vestido con esos colores.
La carta de despedida fue escrita dos días después de la derrota frente a España en a final del Mundial, pero fue publicada dos días después de una actuación que demostraba que todavía hay fuego en los botines de Messi, los cuatro goles y una asistencia que firmó en la victoria del Inter Miami 7-1 sobre Montreal en la MLS.
En el periodo entre uno y otro momento, Messi perdió a su padre, Jorge, probablemente el hombre más decisivo en los inicios de su carrera como un canterano del Barcelona, apenas a los 13 años.
“Hoy después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes”, explica el mítico delantero en la posdata de su publicación en Instagram, la única frase que no aparece en el manuscrito con el que acompañó su despedida.
Un adiós y un nuevo comienzo
Es su segundo retiro del equipo, con el mismo escenario como telón de fondo: una derrota en la final de un torneo en el estadio MetLife de East Rutherford. El primero ocurrió en 2016, cuando Argentina cayó ante Chile en la definición por penales del título de la Copa América del Centenario.
Messi venía de la dolorosa derrota en la final del Mundial de Brasil 2014 ante Alemania en la final, y en la tanda desde los 12 pasos frente a los australes erró su lanzamiento. Para ese momento, la presión por la incapacidad de ganar grandes títulos como albiceleste parecía sobrepasarlo, y Messi sentía una demanda clara: hacer diferencia con su país como lo hacía para entonces con el Barcelona.
“Son cuatro finales las que me toca perder, las que nos toca perder… No se da, lo intentamos, lo buscamos, pero ya está. Se terminó para mí la selección”, dijo a los medios apenas salió del vestuario, sin haberlo discutido con el equipo.
Fueron apenas seis semanas de frustración, porque el 12 de agosto de ese mismo año anunciaba en un comunicado su regreso para jugar las eliminatorias al Mundial de Rusia 2018. Ese torneo sería su último mal momento vestido de albiceleste, con una eliminación temprana por goleada ante Francia, porque después de eso vendría la época dorada, siempre con Messi como factor diferencial.
Ese retorno le permitió convertirse en la bisagra que engranaba varias generaciones del equipo nacional y pasar a tomar el liderazgo que siempre se demandó de él. La carta de despedida de Enzio Fernández en Instagram deja claro cómo se vivió ese proceso.
“Yo era un pibe y hacía cuentas con tu edad y la mía para ver si algún día llegaba a jugar con vos. Parece una boludez, pero lo hacía de verdad: pensaba cuántos años te podían quedar, cuántos me faltaban para llegar a Primera y soñaba con que, aunque fuera una vez, pudiéramos coincidir con la camiseta de Argentina. Por suerte volviste”, escribió Fernández, que acompañó a Messi entre los campeones de Qatar 2022.
La era dorada de Messi
Después del fracaso en Rusia, Argentina triunfó en la Copa América 2021, derrotando en la final al archirrival regional, Brasil, en su casa, en un Maracaná vacío por la pandemia del Covid-19.
En ese torneo, Messi se convirtió en el jugador activo con más goles de tiro libre (superando a Cristiano Ronaldo), el máximo goleador histórico de su selección (rebasando a Batistuta) y el que más partidos había jugado con la selección argentina (por delante de los 147 de Javier Mascherano).
Era el primer triunfo de Argentina en el torneo desde 1993, 28 años de sequía que terminaron gracias a él: nueve de los 12 goles de la selección en el torneo tuvieron alguna participación de Messi, bien sea porque él los convirtió o porque asistió al autor.
Luego vivió su gran momento: un Mundial 2022 en el que fue el mejor jugador, el segundo máximo goleador (con siete tantos, solo superado por los ocho de Kylian Mbappé) y se hizo merecedor de su octavo Balón de Oro, uno de los récords más difíciles de romper que deja tras una carrera que casi los tiene todos.
En ese torneo superó a Maradona como el argentino que más veces llevó la banda de capitán, se convirtió en el jugador de su país con más goles en mundiales, dejando atrás los 10 de Batistuta y los ocho que compartían Guillermo Stábile y Diego Armando Maradona.
En 2024, volvió a llevar a Argentina a coronarse en la Copa América, superando a Colombia en la final jugada en el estadio Hard Rock de Miami y pasando a ser el máximo asistidor histórico de cualquier selección a nivel mundial.
Pocos esperaban la sorpresa que Messi tenía reservada en el Mundial de 2026, a sus 39 años, convertido en uno de los tres jugadores con seis Copas del Mundo en su carrera, junto al portugués Cristiano Ronaldo y el mexicano Guillermo Ochoa.
Con un triplete en su debut frente a Argelia, igualó a Miroslav Klose como máximo goleador histórico de los mundiales. Un doblete frente a Austria le permitió superarlo provisionalmente y el tiro libre contra Jordania lo hizo el primero en ganar siete partidos consecutivos en la Copa del Mundo, superando al brasileño Jairzinho y el francés Just Fontaine.
A la postre, fue superado por Kylian Mbappé tanto en la tabla de goleadores de Norteamérica 2026 como en la clasificación histórica de los Mundiales, pero en lo colectivo llegó más lejos de él, alcanzando la final luego de remontadas épicas que llevaron su sello.
Un comienzo cuesta arriba
Salir de la selección nacional ha sido tan difícil para Messi como la resultó entrar a ella. Su partida a Barcelona apenas a los 13 años lo dejó lejos del radar de varios seleccionadores nacionales.
En 2003, su padre Jorge le envió al técnico de las divisiones inferiores de Argentina Hugo Tocalli un video con las mejores jugadas del jovencito durante sus primeros años en La Masía, la prodigiosa academia de talentos del FC Barcelona, pero Tocalli no lo tomó en cuenta para el Mundial Sub-17 de Finlandia.
Tampoco lo convocó para el Mundial Sub-20 de ese mismo año, que se disputó en los Emiratos Árabes Unidos. Para entonces, ya la Federación Española le había hecho varias ofertas para que aceptara defender los colores de la Roja, que Messi había rechazado.
Fue José Pekerman quien le abrió las puertas de la selección en 2004. En esa época se desempeñaba como coordinador de selecciones nacionales y propuso al entonces presidente de la AFA, Julio Grondona, convocar al joven prospecto rosarino a un amistoso, como una forma de ganarle la partida a España.
Cinco días después de cumplir los 17 años, Messi salió al campo para sustituir a Lavezzi y sumó un gol y dos asistencias en un partido que terminó 8-0 ante Paraguay.
Su debut oficial fue seis meses después con la selección Sub-20 en el Sudamericano de la categoría, de nuevo entrando por Lavezzi. Ese mismo año, ganaba su primer título con Argentina: la corona del Mundial Sub-20. Su país de origen descubría así al joven astro de La Masía que ya deslumbraba en España.
Tres años después, traía un nuevo botín: la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. La cita generó un litigio entre el FC Barcelona y la AFA ante el Tribunal de Arbitraje del Deporte, por la negativa del club a ceder a Messi para un torneo que no forma parte de las fechas oficiales de la FIFA, y provocó la intervención del presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge.
Finalmente, aunque el TAS falló a favor del club, la directiva negoció la cesión con la AFA y Messi terminó siendo la pieza clave de la victoria, con la asistencia a Ángel di María para el gol de la diferencia sobre Nigeria.
“Solo sé que nací en el siglo correcto para poder verte, disfrutarte y encima poder compartir con vos todos estos años de selección”, escribió Di María, que se retiró de la selección después del triunfo en la Copa América 2024.
El fútbol de selecciones seguramente comparte el sentimiento del ‘Fideo’, mientras baja el telón de un teatro en el que Messi fue estrella indiscutible.
