Deuda de EE. UU. eleva los intereses hasta los US$1,2 billones anuales con alertas para los mercados


Tesoro usa reservas para recomprar bonos mientras crecen los costos de la deuda estadounidense.

La deuda nacional de Estados Unidos superó este mes los US$40 billones, después de aumentar en US$1 billón en apenas cinco meses, mientras los costos de intereses rebasaron los US$1,2 billones anuales, una combinación que genera nuevas alertas sobre el impacto de las finanzas públicas en los mercados globales.

La advertencia fue formulada por Nigel Green, director ejecutivo de DeVere Group, quien cuestionó además la decisión del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, de utilizar recursos de la Cuenta General del Tesoro para financiar la recompra de bonos.

Según Green, el movimiento representa una intervención destinada a estabilizar el mercado de deuda, pero no resuelve las presiones estructurales derivadas del elevado endeudamiento estadounidense.

La deuda crece actualmente a un ritmo aproximado de US$91.000 por segundo, equivalente a unos US$8.000 millones diarios, y representa una carga cercana a US$295.000 por cada hogar estadounidense, más de US$21.000 por encima del nivel registrado un año atrás.

Nigel Green, director ejecutivo de deVere Group.

El costo de la deuda sigue aumentando

Los gastos anuales por intereses ya superan los US$1,2 billones, por encima del presupuesto total de defensa de Estados Unidos y casi tres veces el nivel registrado en 2020.

Este escenario coincide con el incremento de los rendimientos de los bonos del Tesoro. La rentabilidad de los títulos a 30 años alcanzó su nivel más alto desde 2007, mientras las subastas de bonos a 10 años llegaron a niveles que no se observaban desde hace casi dos décadas.

Green sostiene que la presión sobre el mercado responde a varios factores, entre ellos la persistencia de la inflación, la incertidumbre sobre el liderazgo de la Reserva Federal y el aumento de las necesidades de financiamiento de empresas vinculadas al desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial.

El tipo de interés medio de la deuda pública estadounidense aumentó a 3,44%, frente al 3,40% de hace un año. Aunque la diferencia parece reducida, aplicada sobre una deuda de US$40 billones representa decenas de miles de millones de dólares adicionales en costos.

La presión también alcanza a los consumidores. La tasa promedio de las hipotecas a 30 años se sitúa en 6,66%, más del doble del mínimo de 2,65% registrado en enero de 2021.

Green considera que el problema se retroalimenta porque una parte creciente de los nuevos recursos debe destinarse al pago de intereses, aumentando a su vez las necesidades futuras de financiamiento.

La Oficina de Presupuesto del Congreso proyecta que la deuda pública alcance el 120% del PIB en 2036, mientras el déficit anual podría superar los US$3 billones dentro de una década.

Impacto sobre inversores internacionales

La exposición al problema trasciende las fronteras estadounidenses. Los inversores extranjeros poseen aproximadamente US$9,4 billones en deuda pública de Estados Unidos, cerca de una cuarta parte del total.

Japón encabeza esa exposición, con más de US$1,1 billones, seguido por Reino Unido, con unos US$950.000 millones, y China, con US$659.000 millones.

El aumento de los rendimientos estadounidenses puede atraer capital hacia activos denominados en dólares y elevar los costos financieros para empresas y gobiernos de otros países que utilizan los bonos del Tesoro como referencia.

La presión también se observa en otros mercados. La rentabilidad del bono japonés a 10 años llegó a 2,95%, su mayor nivel desde 1996, mientras los bonos británicos a 10 años permanecieron por encima del 5% durante el período más prolongado en casi dos décadas. En Alemania, los rendimientos alcanzaron niveles no vistos desde 2011.

En Estados Unidos, el Nasdaq Composite llegó a caer 1,33% en una sesión y el S&P 500 retrocedió 0,69%, mientras el sector tecnológico registraba el peor comportamiento entre los 11 sectores del S&P 500.

Green también llamó la atención sobre el comportamiento del dólar. El índice de la moneda estadounidense descendió 2,51% en el último mes, incluso mientras aumentaban los rendimientos de los bonos del Tesoro.

En este contexto, el ejecutivo de DeVere sostiene que los inversores deberían revisar su exposición a activos sensibles a las tasas de interés y considerar una mayor diversificación entre regiones, divisas y clases de activos.

También señaló que el oro y otros activos reales merecen atención en un escenario marcado por inflación, elevados niveles de endeudamiento y creciente incertidumbre sobre la capacidad de los mercados para absorber nueva deuda.

Green concluyó que las medidas adoptadas por Washington pueden proporcionar tiempo, pero no eliminan las causas del problema. A su juicio, la creciente deuda estadounidense constituye una dinámica que se retroalimenta y cuyos efectos podrían extenderse progresivamente a los mercados financieros internacionales.

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